viernes, 14 de junio de 2013

La Vanguardia, Edición del domingo, 08 octubre 1922, página 19


VISTAS CELEBRADAS AYER

Causa por asesinato de un patrono

En la sección segunda de esta Audiencia continuó ayer la vista de la causa por asesinato del patrono de Tarrasa don Juan Avelló.

A las diez y media quedó constituido el tribunal y continuó el desfile de los testigos, cuya comparecencia solicitó el fiscal el día anterior.

El primero en prestar declaración fue

PEDRO AMAT.--Manifestó que el día de autos, y cuando pasaba a corta distancia del lugar del suceso, oyó varios disparos e inmediatamente se cruzó con él un hombre que, al parecer, huía, cubierta la cara con una bufanda y que llevaba gorra. Dice que le parece, que el que huía era un poco más bajo que el procesado.

Comparece a continuación

JOSÉ PRAT.—Manifiesta que no sabe hablar en castellano, por lo que presta su declaración en catalán, traduciéndola el magistrado señor González Frontín. El declarante pertenece al somatén. Dice que momentos antes de ocurrir el atentado se hallaba con el señor Avellán en el domicilio de éste, hablando de diferentes asuntos relacionados con unas obras que habían de comenzarse, y que cuando salió el declarante a la calle para comprar cerillas, debió ser el momento que los asesinos aprovecharon para cometer su delito. El testigo oyó perfectamente los disparos, y al tratar de acudir en auxilio del señor Avelló, tocando el pito reglamentario de alarma, se acercaron cinco sujetos que hacían disparos al aire, y uno de ellos, apuntándole con una pistola, le dijo : «Si sigues tocando el pito, te mato». Después los desconocidos, encarándole las pistolas, obligaron al testigo a dar con ellos algunos pasos, hasta una esquina próxima, donde le golpearon con las culatas de las armas, hasta tenderle en tierra sin sentido, y que ya no se dio cuenta de nada más.

Son citados otros dos testigos, que no comparecen.

El abogado defensor renuncia a la prueba testifical y se da lectura a la prueba documental.

EL FISCAL DE SU MAJESTAD RETIRA LA ACUSACIÓN

A continuación el secretario lee la modificación de las conclusiones del ministerio fiscal, en las que el señor Medina retira la acusación que pesa sobre el procesado.

La inesperada decisión del señor Medina, produce verdadera sensación en la Sala, especialmente entre el público.

Al preguntar el presidente, con arreglo a la ley, «si alguien del público desea sostener la acusación contra el procesado», una mujer pide la palabra, pero al explicarle el alcance de la pregunta del presidente, retira su petición.

El señor Martínez Muñiz declara sobreseída la causa y decreta la libertad del procesado Isidro Tomás Pi, con lo cual termina la sesión.

La esposa del procesado Ramona Alberico, rodeada de un grupo de mujeres, sufre un sincope en la Sala de Pasos Perdidos, por la emoción experimentada.

La mujer que pidió la palabra antes de terminar la vista, y que se llama Remigia Pi, y es pariente del procesado, nos manifestó que al oír la pregunta del presidente y sin entenderla bien, creyó que condenaba la Sala al Tomás y que el señor Muñiz preguntaba «si alguien tenía razones contra la sentencia», por lo que se disponía hablar en descargo de su pariente, pero que al indicarle los que la rodeaban que había entendido mal, se abstuvo de mantener su petición.

Entretanto, el público salió atropelladamente de la Sala, comentando el resultado de la vista con arreglo a opuestos criterios.

Entre la gente de toga fue asimismo muy comentada la decisión del fiscal de S. M. señor Medina.

jueves, 13 de junio de 2013

La Vanguardia, Edición del sábado, 07 octubre 1922, página 4


VISTAS CELEBRADAS AYER

Asesinato de un patrono

En la sección segunda de esta Audiencia provincial, comenzó ayer por la mañana la vista de la causa contra Isidro Tomás Pi, por asesinato del patrono metalúrgico don Juan Abelló, cometido en Tarrasa el 13 de enero del año pasado.

Según las conclusiones del fiscal, los hechos se desarrollaron en la siguiente forma:

«Don Juan Abelló Puig, presidente que había sido del Sindicato de Patronos Metalúrgicos, de Tarrasa, durante una huelga que hubo en el mes de agosto de 1920, había recibido reiteradas confidencias de que se trataba de hacerle víctima de un atentado personal, habiendo el hoy procesado expresado directamente a Abelló este propósito de venganza con motivo de su intervención en aquel conflicto social.

El día 8 de enero de 1921, el hermano y representante de dicho señor, hizo a los obreros de su fábrica en nombre de éste, indicaciones de que se necesitaría reducir el personal si no convenía aumentar las horas de jornada o disminución de salarios y esto originó nuevamente propósitos de ejecutar aquella venganza, y el día 12 del citado mes de enero, al anochecer, fue dicho señor Abelló víctima de una agresión, por disparo de arma de fuego, que contra él hizo dicho Isidro Tomás Pi, en la calle de Puignovell de dicha ciudad, sitio por donde habitualmente pasaba el señor Abelló a dicha hora, donde debió acecharle el hoy procesado para ejecutar su propósito hostil, cuando totalmente desprevenido, pasaba por aquel sitio, causándole con los disparos cinco heridas, a consecuencia de las que falleció al siguiente día».

El fiscal, pide para el procesado la pena de cadena perpetua.

A las once menos cuarto de la mañana quedó constituido el tribunal de Derecho bajo la presidencia del señor Martínez Muñiz y con asistencia de los magistrados señores Afán de Ribera y Jiménez Frontín. Actúa de fiscal el de S. M. señor Medina y defiende al procesado don Eduardo Barriobero.

Después de leídos los autos se procede al interrogatorio del procesado que manifiesta llamarse Isidro Tomás Pi, de 21 años, casado, metalúrgico y vecino de Tarrasa. Con una gran prolijidad de detalles, presta su declaración sin titubeos ni vacilaciones. Dice que fue vocal de la junta del Sindicato Único de metalúrgicos y en una ocasión vicepresidente interino. Dice que trabajaba en los talleres de un pariente de la víctima apellidado también Abelló. Manifiesta que se marchó de Tarrasa al día siguiente de cometerse el atentado por suponer que irían a detenerle ya que tuvo noticia de que la guardia civil le buscaba.

Dice que se fue a La Garriga a casa de sus padres, como hacía siempre que estallaba algún conflicto en Tarrasa. Describe minuciosamente su detención en La Garriga y niega que tratara de huir por una ventana. Asimismo, se extiende en prolijos detalles acerca de los tormentos a que dice le sometió la guardia civil para que se declarara autor del hecho y que al ingresar en la cárcel de Tarrasa le negaron asistencia facultativa.

Dice que alguna vez ostentó la representación de los obreros del taller para hacer peticiones colectivas que siempre fueron atendidas.

(Como durante el interrogatorio del procesado el señor Barriobero hace algunos cargos a las autoridades el presidente le llama la atención).

Sigue diciendo el procesado que siempre que en Tarrasa ocurría algún atentado o conflicto social se marchaba a La Garriga a casa de sus padres.

Añade que los interrogatorios a que se le sometía iban, según parece, encaminados no sólo a que se declarara autor del hecho, sino a que diera nombres y detalles de los demás autores del delito.

A continuación se procede a la prueba testifical, siendo el primero en declarar

Gonzalo López Sibanes.—Inspector de Vigilancia. Dice que al día siguiente de cometerse el crimen, se recibió una confidencia de que el Isidro Tomás Pi era uno de los autores del delito por lo que se procedió a su detención en La Garriga.

Agrega que el procesado empezó negando su participación en el delito pero acabó por confesar. Afirma que quien le maltrató fue el público de Tarrasa a pesar de los esfuerzos de la guardia civil para evitarlo, lo cual es público y notorio. Al procesado se le prestó asistencia facultativa al llegar a la cárcel del partido.

Contestando a preguntas del defensor dice que del hecho de autos no tiene más detalles que los que facilitaron los confidentes:

Juan Peña Castillo.—Guardia civil. Dice que cuando se presentaron en el domicilio del procesado para detenerle, éste trató de escaparse descolgándose por una ventana, Dice que el procesado se confesó autor del delito por la habilidad con que se procedió a su interrogatorio y los detalles concluyentes que se daban de su participación en el crimen.

(El presidente vuelve a llamar la atención del defensor porque éste al interrogar al testigo, lo hace en forma inconveniente).

El testigo dice que tiene por cierta la declaración prestada por el procesado declarándose autor del delito. Afirma que cuando prestó declaración el procesado no tenia ninguna herida visible a pesar de que lo había maltratado el público de Tarrasa por no haberlo podido evitar los guardias que lo conducían. Dice que ni en La Garriga ni en el trayecto vió a nadie que maltratara al procesado.

Declara a continuación el director de la cárcel de Tarrasa.—Dice que al ingresar el procesado en la cárcel se confesó espontáneamente autor del delito y agrega que el procesado tenía algunas contusiones en la cara.

Francisco González Sánchez.- Oficial de la cárcel de Tarrasa. Dice que el director de la cárcel preguntó al procesado el motivo, de su encarcelamiento y el Tomás dijo que él era el autor del asesinato del señor Abelló y que había cometido el delito solo.

Pedro Villar.—Sargento de la guardia civil. Relata la forma cómo las fuerzas de la guardia civil rodearon la casa de La Garriga donde estaba el procesado, que intentó huir por una ventana .Añade también que al llegar con el preso a Tarrasa, no pudo evitar que el pueblo, amotinado en la estación, maltratara, al detenido. Afirma que el detenido no recibió heridas. Dice que no sabe nada del hecho, porque se limitó a cumplir las órdenes de sus jefes y lo demás no le interesa.

Miguel Arenys.—No comparece.

Antonio Gómez.—Teniente de la guardia civil. Dice que la declaración en que se confesó autor del delito la hizo el procesado delante de varias personas, entre ellas agentes de Vigilancia y municipales.

Antonio Torrejón.—No comparece.

Manuel Mosquera.—Tampoco comparece.

Buenaventura Alcalá—Guardia civil de Tarrasa. Dice que al presentarse con sus compañeros para detener al procesado, la madre de éste negó que su hijo estuviera en la casa.

Guillermo Pujol—Era, amigo de don Juan Abelló y acudió al lugar del suceso poco después de cometerse el atentado. El señor Abelló, antes de morir, según el testigo, dijo que «le habían matado», pero no vió si los asesinos eran uno solo o varios.

Dice que al salir del Banco de Tarrasa oyó los disparos de los asesinos del señor Abelló y que inmediatamente se cruzó con un hombre que huía empuñando una pistola y cubierta la cara con una bufanda. Al ponerle frente al procesado afirma que éste es más alto que el hombre que se cruzó con el declarante.

Pedro Amat, José Viñals, Faustino, José y Tomás Peña, no comparecen.

Antonio Rodríguez — Agente de Vigilancia. Intervino en las pesquisas para la detención del procesado.

(Por una afección en la garganta declara en un tono tan bajo de voz que sus manifestaciones no llegan a la mesa de la prensa).

Francisco Abelló.—No comparece.

Honorato Benavent.- Tampoco comparece.

Antonia Carreras.—Dueña de la casa en que el procesado vivía como huésped, en Tarrasa. Dice que en la noche del día de autos se presentó en su casa la guardia civil preguntando por un tal Ricardo y que a la noche siguiente fueron a detener al procesado pero éste ya se había marchado a La Garriga, por haberle manifestado la declarante lo ocurrido la noche anterior. Dice que en la tarde del día de autos el procesado estuvo en la casa desde las seis y media hasta las ocho y media de la noche.

En vista de que varios testigos no han comparecido y el fiscal y la defensa conceptúan necesaria su comparecencia, se acuerda repetir la citación urgente a los mismos para hoy a las diez en punto de la mañana. A los testigos José Prat y Pedro Amat, se les impone además una multa de 25 pesetas por no haber comparecido, sin perjuicio de que comparezcan hoy para lo cual se les enviará exhorto telegráfico conminatorio.

miércoles, 12 de junio de 2013

La Vanguardia, Edición del miércoles, 04 octubre 1922, página 10


Los atentados sociales

Durante el mes de octubre que hoy comienza, se celebrarán en esta Audiencia provincial, las siguientes vistas de causas por los delitos de carácter social que se indican:

Día 3.—Sección segunda.—Causa por asesinato de Arcadio Torner, cometido en Tarrasa en 1920.

Están procesados Pablo Vendrell Sardá, Juan Prim Calaf, Casimiro Oliez Rojas, Juan Almirall Mata.

El fiscal pide para ellos la pena de doce años y un día de cadena temporal.

Días 6 y 7.—Sección tercera.—Causa por asesinato del inspector de policía don Antonio Espejo. Están procesados José Domingo Cid y Eusebio Luzuriaga.

El fiscal pide para ambos procesados la pena de muerte.

Para los mismos días está señalada en la sección segunda, la vista de la causa por asesinato de Juan Avelló Puig, cometido en Tarrasa en Enero de 1920.

El fiscal pide para el procesado Isidro Tomás Pi, la pena de cadena perpetua.

Días 9 y 10.—Sección tercera.—Causa por asesinato de Ernesto Queralt (a) El pintor, cometido en Montjuich el 20 de octubre de 1920.

Están procesados Manuel Martínez Castellanos y Antonio Cerfelló Salvadó.

Pide el fiscal para ellos la. pena de muerte.

martes, 11 de junio de 2013

La Vanguardia, Edición del miércoles, 04 octubre 1922, página 8


Los delitos Sociales

VÍSTA DE UNA CAUSA POR ASESINATO

A las once y media de la mañana comenzó ayer en la sección segunda de esta Audiencia la vista de la causa contra Pablo Vendrell Sargá y Casimiro Oliver, por asesinato del obrero Arcadio Feiné, cometido en Tarrasa el 11 de octubre de 1920.

Preside el Tribunal el señor Martínez Muñiz acompañado por los magistrados señores Afán de Ribera y Farina.

Actúan los letrados señores Casanovas, que defiende a Pablo Vendrell y Homs, que defiende a Casimiro Oliver.

Según el fiscal señor Medina, que representa al Ministerio público, los procesados, en unión de otros cinco sujetos (entre ellos Juan Almirall, fallecido hace algunos meses) el día de autos, a las seis menos cuarto, de la tarde, esperaron en la calle de. Salmerón de la ciudad de Tarrasa al obrero Arcadio Feiné, a quien habían ya amenazado de muerte por negarse de secundar la huelga que entonces mantenían los obreros de dicha población y al verle aparecer, sin mediar palabra alguna le hicieron varios disparos de arma de fuego que le ocasionaron la muerte poco después, dándose a la fuga una vez cometido el delito.

Una vez leído el informe del Ministerio fiscal, el presidente dispone que se procedía al interrogatorio de los procesados, siendo el primero en declarar,

PABLO VENDRELL, de 17 años, domiciliado en Tarrasa, fundidor de oficio. Afirma que no tiene antecedentes penales. Contestando a preguntas del fiscal, dice que no conocía a Arcadio Feiné y que se enteró del atentado porque lo refería la gente. Agrega que si se marchó de Tarrasa al día siguiente de cometido el atentado fué porque no encontraba trabajo, y que no estuvo el día de autos en la calle de Salmerón. Añade que no conocía al otro procesado aunque pertenecía al Sindicato Único de Metalúrgicos del que éste era delegado. El día de autos, estuvo en el campo donde pasó toda la jornada. Dice que era amigo del procesado fallecido Juan Almirall, pero que no es cierto que estuviera en un café con él la víspera del día de autos .

Contestando a preguntas de su defensor dice que le detuvieron en Barcelona cuando vino para buscar trabajo y fue conducido a Tarrasa en conducción ordinaria.

Declara a continuación el procesado

CASIMIRO OLIVER, de 19 años, soltero, albañil. Manifiesta que era delegado del Sindicato Único. La víspera del día de autos estuvo en un baile donde conoció a Arcadio Feiné. Dice que el día de autos no estuvo en los alrededores del lugar del suceso, y que pasó el día en el campo.

Contestando a preguntas de la defensa, dice que le detuvieron a raíz del suceso y que fue libertado, deteniéndole nuevamente tres meses después. Agrega que en aquella fecha no se podía trabajar si no se pertenecía al Sindicato Único, por lo cual él no pudo evitar ser delegado de dicho Sindicato.

A continuación comienza el desfile de testigos; siendo el primero en declarar,

Antonio Feiné :—Es hermano de la víctima. No reconoce a los procesados. Dice que no sabe si su hermano fue o no objeto de amenazas. Agrega que su hermano, pasaba por el sitio en que se cometió el asesinato, todos los días, por lo que los asesinos pudieron preparar de antemano el atentado.

Pedro Riera.—No conoce a los procesados. Era vecino de Arcadio Feiné. Dice que estaba en su casa el día de autos; vió a cuatro sujetos jóvenes que corrían haciendo disparos y otros tres que corrían también con ellos sin disparar. Era anochecido. Da muy buenos informes de Feiné y agrega que éste trabajaba a pesar de estar declarada la huelga de su oficio. Dice que no sabe quiénes puedan ser los autores ni reconoce a los procesados.

José González.-De 10 años de edad. Vive en Tarrasa. No conoce a los procesados ni a la víctima.

Dice que presenció la agresión. Los agresores, que eran cuatro, estaban escondidos detrás de una esquina y al llegar Arcadio le hirieron por la espalda y luego huyeron disparando al aire. No reconoce a los procesados.

Rosa Rica.—De 9 años. Relata los hechos en forma análoga al anterior testigo, ya que estaba con él jugando al cometerse el crimen. Dice que los agresores eran cuatro y vestían traje azul de mecánico, y. alpargatas blancas.

Juan Aguilar Biosca.—Es guarda de consumos. No conoce a los procesadlos ni a Arcadio Feiné. Dice que estaba hablando en la casilla en que presta sus servicios, con el cabo del resguardo, cuando oyó cuatro o cinco disparos y luego otros, más espaciados. Poco, después vió pasar a cinco o seis individuos que pasaban agazapados como escondiéndose por un barranco próximo, sin lograr .reconocer a ninguno de ellos.

Antonio Martí.—Cabo del resguardo de consumos. Se encontraba con el testigo anterior cuando se cometió el delito y declara en forma análoga al anterior. Dice que le pareció que uno de los individuos que se escondían en el barranco, cojeaba.

Ramón Soler.—No comparece.

Manuel Leal—Tampoco comparece.

Francisca Pujol.—Es pariente del procesado. Pablo Vendrell. Era vecina de la víctima y presenció el crimen desde la puerta de su casa.

Después de describir el atentado en la forma conocida, afirma rotundamente que uno de los individuos que hacían los disparos era su pariente Pablo Vendrell que se sienta en el banquillo. Dice que Vendrell al pasar poco antes del atentado junto a ella, dijo a uno de los tres o cuatro Individuos que iban con él: «Esta es la mujer de mi primo, que es del somatén».

Dice que después del atentado Vendrell, iba el último en el grupo y que cojeaba al huir con los demás. Agrega que todo esto lo ha declarado ya en la misma forma, porque es la verdad exacta. Añade que varias veces han ido a su casa sujetos desconocidos para amenazarla de muerte si seguía manteniendo sus primeras declaraciones y que a uno de los que la amenazaron de muerte lo ve con frecuencia por las calles de Tarrasa. Dice que no conoce al procesado Oliver y afirma que éste no formaba parte del grupo de los que huían. Da minuciosos detalles acerca del individuo que repetidamente la amenazó de muerte por sus declaraciones y en vista de ello, el fiscal pide que se instruya el oportuno sumario por coacciones y amenazas. La Sala lo acuerda así:

Vicente Soler.—Es primo del procesado Vendrell y esposo de la testigo anterior. Pertenece al somatén y describe el suceso conforme se lo contó su mujer cuando fue a cenar. Dice que al día siguiente vió a su primo Vendrell y que éste cojeaba.

Confirma que a su mujer la amenazaron de muerte y que con los individuos que la amenazaron, iba un hermano de Pablo Vendrell que se quedó en la puerta de la casa. Este punto de la declaración del testigo se consigna en acta a los oportunos efectos del sumario que ha de incoarse.

Félix Gavany:—Capitán de la guardia civil. Dice que Vendrell estuvo detenido a disposición de la autoridad militar por coacciones y amenazas.

Añade que al tener noticia del atentado practicó las oportunas diligencias para detener a los autores y que en vista de que la prima de Vendrell afirmaba que éste era uno de los autores del delito, se puso en contacto con ella y que desde el primer momento aquélla sostuvo cuanto ha repetido luego en diferentes ocasiones. Describe la efervescencia que existía entonces entre el elemento obrero y la campaña de coacciones y amenazas que realizaban los Individuos del Sindicato Único. Dice que los procesados figuraban entre los elementos sospechosos a los que vigilaba la guardia civil por su actuación social y que en su concepto, eran de los más peligrosos sindicalistas de Tarrasa.

Terminada la prueba testifical el fiscal pide que se lean las declaraciones de Ramón Soler y Manuel Leal, testigos que no han comparecido.

A continuación se procede a la lectura de la prueba documental, y a la una y media de la tarde, se suspende la sesión.

Sesión de la tarde.—A las cinco memos cuarto, se reanuda la sesión.

El fiscal, señor Medina, comienza su notable informe con elocuentes párrafos en los que describe los males ocasionados a la región catalana por las luchas de carácter social y dice que en gran parte han sido ocasionados por no haber sido hasta ahora castigados la mayoría de los autores de delitos del carácter del que se juzga. En vista de ello, excita a los jurados a que eleven su espíritu y pensando un poco en el bien de la sociedad, cumplan con su deber despreciando coacciones y amenazas. Después de estudiar la misión de los diversos estamentos sociales, entona un himno a la santidad de la libertad del trabajo. Hace después un estudio del ambiente que existía en Tarrasa en la época en que se cometió el delito, y de los desmanes que cometían los elementos del Sindicato Único para lograr que todos los obreros secundaron la huelga planteada por aquel entonces. Estudia, a continuación la fisonomía moral de los procesados y su actuación violenta dentro del Sindicato Único.

Hace resaltar las amenazas de que hicieron objeto en diferentes ocasiones a la víctima por no secundar la campaña sindicalista.

Analiza a continuación las declaraciones de los testigos relacionadas con el procesado Oliver en virtud dé las cuales estima que éste es uno de los cuatro individuos que dispararon sobre la víctima.

Respecto al procesado Pablo Vendrell, estima que es tal la evidencia que existe de ser uno de los autores del suceso, que no es preciso insistir con nuevos argumentos. Con motivo de las acusaciones claras y concretas de la testigo Francisca Pujal, dedica a ésta grandes elogios diciendo que su conducta debe ser ejemplo para muchos hombres que sintieron una debilidad «femenina» al ser objeto de amenazas y con esta debilidad consintieron que quedaran impunes delitos repugnantes que han entristecido a Cataluña durante mucho tiempo.

Examina las declaraciones de los restantes testigos en relación con el procesado Vendrell y afirma que sin género alguno de duda es éste uno de los autores del asesinato .

Estudia después la forma cómo fue cometido el delito y las circunstancias agravantes que en él concurrieron. Asimismo, se refiere a la circunstancia atenuante de ser los procesados, cuando se cometió el delito, menores de diez y ocho años.

Termina pintando el espectáculo que ofrecerá la sociedad dentro de algunos años, si los jurados, sistemáticamente siguen absolviendo a los autores de este género de delitos llamados sociales y hace un llamamiento al juzgado de Tarrasa para que sea el primero en el intento de que varíe radicalmente semejante estado de cosas.

Informes de las defensas.—A continuación hace uso de la palabra el letrado señor Homs, defensor del procesado Oliver, quien comienza explicando cómo durante una «razzia» de la policía fue detenido su defendido, puesto más tarde en libertad y nuevamente detenido. Afirma que su defendido no ha sido reconocido por ninguno de los testigos y examina minuciosamente las declaraciones de éstos. Se refiere luego a los informes dados del procesado por el capitán de la guardia civil señor Gavany y para demostrar el valor de estos informes, relata cómo dicho oficial detuvo hace algunos meses al propio letrado y a una prima suya confundiéndolos con Leopoldo Noble y la mujer rubia, complicados en el atentado contra el señor Dato.

Termina pidiendo para su defendido un veredicto de inculpabilidad.

A continuación hace uso de la palabra el letrado señor Casanovas, defensor de Pablo Vendrell. Después de elogiar el informe del fiscal, dice que se ha notado en él la falta de convencimiento en la acusación. Examina después los informes de los testigos y afirma que no existe indicio claro alguno, de que sean los procesados los autores del atentado. Refiriéndose a la testigo Francisca Pujol, dice que no comparte respecto a ella la opinión del Ministerio fiscal, sino que por el contrario, estima que sus declaraciones no han sido veraces sino apasionadas e inspiradas en la enemistad que le merece su pariente el procesado Vendrell. Examina las declaraciones de esta testigo y estima que están llenas de contradicciones.

Termina diciendo que tiene la absoluta convicción de que su defendido es inocente y pide un veredicto de inculpabilidad para él.

El procesado Vendrell afirma que es inocente y que Francisca Pujol miente al acusarle.

El presidente de la Sala, señor Martínez Muñiz, hace a continuación el resumen de todo lo actuado y comienza defendiendo al juez de las aseveraciones de las defensas respecto a la contradicción en las primeras actuaciones.

Estudia luego el informe de las defensas haciendo resaltar los puntos esenciales de sus argumentos y analiza minuciosamente el informe del fiscal al que dedica grandes elogios. Dirigiéndose a los jurados, hace resaltar la importancia de la misión que se les ha confiado y les excita a que cumplan con su deber sin dejarse arrastrar por influencia alguna extraña y dicten un veredicto justo con arreglo a su conciencia.

Lee a continuación las seis preguntas de qué consta el veredicto; explica, a los jurados la forma en que han de actuar y se suspende la sesión a las siete menos cuarto, pasando el jurado a deliberar.

Veredicto de inculpabilidad y revisión por nuevo jurado.—A las siete y cuarto se reanuda la sesión y el presidente del Jurado lee el veredicto emitido que es de inculpabilidad para los dos procesados.

El fiscal solicita de la Sala la revisión de la causa por nuevo jurado y así se acuerda, terminando la vista a las siete y cuarenta minutos de la tarde.

lunes, 10 de junio de 2013

La Vanguardia, Edición del domingo, 01 octubre 1922, página 16


Ha sido nombrado notario de esta ciudad don Ricardo Escudero y Bozal en sustitución del señor Riera, que pasa a ejercer el mismo cargo en Barcelona.

Debido a divergencias surgidas a última hora, no empezó ayer la matanza de cerdos.

Para calmar los rumores que circulan sobre enfermedades infecciosas, la inspección de Sanidad municipal ha dado a la publicidad los siguientes datos:

Enfermos de fiebre tifoidea, 37 casos; enfermos de tuberculosis, 3; enfermos de viruela, 3. Por dichos datos se comprueba que la salud en nuestra ciudad no puede ser más excelente dada la intensidad de la población.

El alcalde, acompañado de una comisión de concejales, ha visitado el capitán general para interesarle asuntos de vital interés para esta población, habiendo regresado muy satisfechos de la entrevista obtenida con el ilustre marqués de Estella.

Con motivo de los funerales celebrados en Esparraguera en sufragio del alma de la que fue virtuosa esposa del diputado provincial don Álvaro Vinyals, han sido muchos los tarrasenses que se han trasladado a dicha villa.

—El Corresponsal. 

domingo, 9 de junio de 2013

La Vanguardia, Edición del miércoles, 27 septiembre 1922, página 10


El órgano de la sociedad coral La Juventud Tarrasense está dedicado exclusivamente a la ciudad de Vinaroz, con motivo de la excursión que verificó dicha entidad, en .prueba de agradecimiento a las deferencias que recibió durante su permanencia en dicha ciudad.

Han regresado a sus hogares muchos cuotas de los batallones de Vergara y Alcántara que estaban en Melilla.

Toca a su fin las faenas de la vendimia y según estadísticas no ha sido mala la cosecha de uva comparada con el año anterior.

Sigue el buen tiempo, no obstante muchas familias han dado por terminado el veraneo ya que sus hijos han de empezar el próximo lunes sus estudios en nuestras escuelas industriales.

—Alas.

sábado, 8 de junio de 2013

La Vanguardia, Edición del martes, 26 septiembre 1922, página 4


BANCO DE TARRASA

Se convoca a los accionistas de ésta Sociedad a junta general extraordinaria (segunda convocatoria) para el día 9 de octubre, a las tres de la tarde, en el local social, para el propio objeto que se consignó al publicar la primera convocatoria, según anuncio insertado en este mismo periódico el día 27 de junio último, y que por falta de número se aplazó, según se anunció oportunamente.

Dado el objeto de esta junta, será precisa la concurrencia de accionistas que tengan la representación de capital exigido por el artículo 168 del Código de Comercio.

Los señores accionistas que tienen derecho de asistir a dicha junta y quieran concurrir a ella, deberán depositar las acciones en la caja del Banco con 2 días de anticipación al señalado para celebrarla, advirtiéndose que a los que ya las tuvieren depositadas desde la anterior convocatoria, se les facilitarán las correspondientes papeletas sin. necesidad de nuevo requisito.

Tarrasa, 25 de septiembre de 1922.
P. A. de la Junta de Gobierno—El Administrador:
Pablo Bayle.