lunes, 7 de octubre de 2013

La Vanguardia, Edición del viernes, 01 febrero 1924, página 6

Hallazgo de bombas :: Nombramiento de un juez

Para instruir las diligencias judiciales relativas; al hallazgo de 1.200 bombas de mano en una casa de la calle de los Condes de Bell-lloch, ha sido nombrado el comandante de infantería don Francisco Pérez Garberi, juez permanente de causas de esta Capitanía general.

Los citados explosivos fueron depositados en el campo de la Bota para proceder a su reconocimiento y destrucción.

La circunstancia de encontrarse envasadas muchas de las bombas en cajas de las que se utilizan para contener botes de leche condensada hace suponer que el hallazgo guarda relación con las cajas que fueron ocupadas en Rubí, el día que se ajustició en Tarrasa a los reos del asalto a la Caja de Ahorros de aquella ciudad, las cuales eran parecidas a las encontradas ahora y se hallaban colocadas en iguales envases.

El nuevo presidente de la Mancomunidad

El nuevo presidente de la Mancomunidad, don Alfonso Sala, acompañado del secretario de la corporación, señor Sans y Buigas, cumplimentó ayer a todas las autoridades.

Con motivo de su elección recibió el señor Sala multitud de felicitaciones, entre las que figura una muy expresiva y afectuosa del obispo de Tortosa.


El señor Sala ha señalado los lunes, miércoles y viernes, de doce a una, para recibir al público en su despacho de la Mancomunidad.

domingo, 6 de octubre de 2013

La Vanguardia, Edición del jueves, 31 enero 1924, página 6

Sesión de constitución
La nueva Mancomunidad

Una misa

A las diez de la mañana de ayer se celebró en la capilla de San Jorge, del Palacio de la Generalidad, una misa, en la que ofició el Rdo. Antonio Barraquer, y a la cual asistieron el presidente accidental de la Mancomunidad, general don Carlos de Lossada, don Alfonso Sala, el marqués de Marianao, y buen número de diputadlos de la Mancomunidad.

Durante la misa se cantaron las antífonas a la Virgen.

La sesión de constitución

A las once y media, y ocupando la presidencia el general Lossada, se reunió en asamblea la nueva Mancomunidad, de Cataluña, para proceder a su constitución, Al general Lossada acompañaban en la mesa presidencial cuatro señores diputados secretarios, representantes de las cuatro provincias catalanas.

El presidente ordenó la lectura del decreto disolviendo la anterior Mancomunidad y dictando reglas para la constitución de la nueva. Seguidamente se dió lectura de los nombramientos de los nuevos diputados, por Diputaciones. Se leyó luego la convocatoria de la asamblea, y se procedió a la elección de presidente de la Corporación, resultando elegido don Alfonso Sala, por 86 votos y una papeleta era en blanco.

El general Lossada, en nombre del Directorio, y en el suyo propio, después de felicitar al nuevo presidente, hace votos para que la Corporación siga el rumbo próspero que ha tenido hasta aquí, dándole nueva vida, y dice que la constitución de la Mancomunidad es la mejor prueba de que el gobierno no quería suprimirla, como por parte de algunos se ha venido diciendo.

Discurso del presidente

A continuación hizo uso de la palabra el nuevo presidente, don Alfonso Sala, quien comenzó con sinceras frases de gratitud, diciendo que hará cuanto pueda para hacerse digno de la confianza que en él han depositado sus compañeros de Diputación catalana al elevarte a la presidencia de la Mancomunidad y que consideraría como la más grande de sus tristezas si no supiera o no pudiera corresponder a los legítimos anhelos de paz y de concordia que inspiran y alientan a todos los buenos catalanes.

Recordó que en primeros de noviembre se cumplirán treinta y seis años que entró en aquella casa como diputado provincial elegido por su querida ciudad natal de Tarrasa, que, con Sabadell y Manresa, formaban entonces un distrito electoral para diputados provinciales, siendo elegido en 1888, hasta que en 1893 fué elegido diputado a Cortes por Tarrasa, y declara que los cinco años que pasó en la Diputación provincial los recuerda como los mejores de su vida, al lado de aquellos ilustres patricios catalanes, bien pronto olvidados, a pesar de que tanto hicieron hasta conseguir que la Diputación provincial de Barcelona fuera considerada por su prestigio, por su seriedad y por su patriotismo y su crédito, como la primera de España.

Añade que, a pesar de haber vivido alejado de la Diputación desde aquella fecha, a consecuencia de sus deberes de diputado a Cortes, elegido catorce veces por sus queridos paisanos de Tarrasa, ha vivido en constante relación con ella y ha prestado su concurso a las obras de la Diputación cuando le ha sido solicitado, entre otras veces cuando hace diez y siete años presentó y defendió una enmienda a la ley de presupuestos por virtud de la cual se hicieron los concursos para la construcción, de caminos vecinales en la provincia de Barcelona con subvención del Estado y que, con algunas modificaciones, rige actualmente, y cuando no hace aún doce años defendió en el Congreso el proyecto de ley de Mancomunidades provinciales presentado por el señor Canalejas e inspirado en las bases presentadas por la Diputación provincial de Barcelona.

Manifiesta que nunca había soñado ocupar aquel elevado sitial, pero las circunstancias son las que mandan en la vida. En estos momentos críticos para España y para Cataluña, nadie puede ni debe desertar del puesto que le asignan.

Dirigiéndose luego a los diputados, les dice: La misión que se nos ha encomendado es de las más graves y difíciles, pero también de las mas honrosas, pues de nuestra conducta depende en gran parte que se encaucen los graves problemas que han tenido perturbada la vida de Cataluña y de toda España.

Nuestra responsabilidad es grande, la mía es inmensa, pero confío en vuestro concurso, en vuestras luces, en vuestros consejos, en vuestros votos para que salgamos airosos de nuestro cometido, en bien de Cataluña y de España.

No sólo hemos de conservar, sino también de enaltecer todas las instituciones genuinamente catalanas y que en nada afectan a la soberanía del Estado ni a la unidad de la nación española. El pueblo catalán tiene ansias de paz, y pide que de una vez cesen esos antagonismos y entren esos problemas en los cauces de la legalidad. Esta ha de ser nuestra obra.

Se ha intentado varias veces: Maura, con su proyecto de régimen local; Canalejas, con su ley de Mancomunidades; Romanones, con su comisión extraparlamentaria, y nada se ha conseguido, por dos razones poderosas, imputable la una a los de allá y la otra a los de aquí.

El régimen político imperante Impedía la función eficaz de las Cortes como órgano legislativo de la nación, y aquí se planteó el problema con tal confusión y con tales ligerezas, que hemos visto clamar con ansia por aquello mismo que se repudió con ira.

Con tales veleidades ningún pueblo puede resolver sus problemas. Toca, pues, a nosotros, precisarlos y definirlos, inspirándonos en un criterio reflexivo y serio. Por mi parte—dice,—estoy dispuesto a sostener y a defender la Mancomunidad con los mismos entusiasmos con que lo hice en 1912, formando parte de la comisión parlamentaria del Congreso junto con los señores Corominas y Cambó, que aprobó el proyecto de ley de Mancomunidades.

Contestando a la oposición que se hacía a aquel proyecto afirme que tenía carácter nacional en el sentido de que en España la unidad nacional es una realidad nacional e histórica.

Afirma luego el fundamento de la ley de Mancomunidades. El Estado es la nación constituida en organismo corporativo para atender a las necesidades que el hombre no
puede satisfacer ni por sí ni por medio de la asociación natural de una manera económica; por consiguiente, el Estado necesita apoyarse en fuertes organismos locales para satisfacer esas necesidades, servicios públicos que nada tienen que ver con la soberanía del Estado ni con la unidad de la nación, pero que, en cambio tienen que ver con la satisfacción de las necesidades públicas, que esos organismos locales pueden realizar con más facilidad y con más ventaja para la administración. Sobre esta base se fundía la ley de las Mancomunidades.

Tenía esa ley dos partes: la Mancomunidad para los servicios provinciales encomendados a las diputaciones, y la Mancomunidad con servicios delegados del Estado. Se estableció que para las delegaciones se requería la aprobación de las Cortes por medio de una ley; pero el asesinato del malogrado Canalejas impidió que fuera ley del Reino aquel proyecto, que fue aprobado por el Congreso y su primer artículo también por el Senado, y esto hizo que más tarde se pudieran crear por real decreto las Mancomunidades; pero sólo se creó la primera parte del proyecto del señor Canalejas, o sea las mancomunidades para los servicios encomendados a las diputaciones. Esta es la legalidad actual.

¿Cuál ha de ser nuestro programa en esta cuestión tan vital? En mi sentir, hemos de preparar el terreno pana ir a la segunda parte del provecto de Canalejas, o sea a la Mancomunidad con delegaciones del Estadio en aquellos servicios que nada tienen que ver con la soberanía y la unidad nacional, pero que sí tienen que ver con la satisfacción de las necesidades públicas con ventaja para la Administración. A nosotros nos toca desbrozar el camino para que puedan realizarse. Para ello hemos de remover todos los obstáculos acumulados por la política y por la pasión, que hacían imposible la solución, del problema, y esto sólo justifica nuestra presencia interina en este sitio. Hemos de comenzar, ante todo, depurando la administración de la Mancomunidad, para que sea un modelo de administración; hemos de realzar el crédito de la Mancomunidad con una administración pulcra y austera, como camino para preparar la obtención de las delegaciones.

Uno de los puntos más destacados es el del idioma, porque nada hay que, más afecte a los sentimientos de un pueblo como lo que afecta a su idioma, que es la expresión de su alma. Nosotros hemos de declarar que amamos a nuestro idioma catalán con el férvido amor con que la aman los catalanes más exaltados; que nosotros hemos de alentar todas las instituciones de cultura, de arte, que purifican y ennoblecen la lengua catalana, pero esas son cuestiones que, no sólo se resuelven por el sentimiento, que, exaltada, puede ser pasión, sino con la reflexión. Yo invito a mis paisanos a reflexionar si por sentimiento se puede postergar o eliminar la hermosa lengua castellana, que es el lazo de unión con todas las regiones de España y el vehículo poderoso que nos une y enlaza con todas las naciones hispano-americanas en el momento en que éstas resurgen con ímpetu a la vida de los pueblos. Piensen todos si cuando en los Estados Unidos, en Alemania y en Inglaterra se crean enseñanzas de la lengua española, es lógico que la eliminemos nosotros de nuestra tierra catalana. Yo pregunto si hay atentado más grande para la expansión de Barcelona y de Cataluña, como el que resultaría de eliminar de nuestras aulas y de nuestros centros oficiales la hermosa habla de Cervantes.

Terminó el señor Sala con un elocuente período excitando a todos a la paz y a la concordia y diciendo al final:

Los que salieron de aquí nos dijeron que nos dejaban un cuerpo sin alma. Demostrémosles nosotros que queda aquí el alma catalana, reflexiva, tenaz, amorosa, que les espera con los brazos abiertos para continuar juntos la obra de la Mancomunidad, por la paz, la prosperidad, la grandeza y la gloria de Cataluña y de España.

El señor Sala, que en diferentes períodos de su elocuente discurso fue interrumpido con aplausos, recibió al finalizar una gran ovación. Todos los diputados, puestos en pie, le aplauden entusiasmados, y desfilan ante él para saludarle y felicitarle.

Sigue la sesión :: Los demás cargos

A propuesta del diputado por Gerona señor Bassols, se acordó imprimir y repartir profusamente por toda España el magnifico discurso del nuevo presidente de la Mancomunidad.

El general Lossada propone, en vista de la unanimidad que había habido para la elección del presidente, que se elijan por aclamación, el vicepresidente y los secretarios. Así se acuerda, siendo proclamados vicepresidente primero, señor marqués de Marianao; ídem. segundo, don Francisco Xammar y Aldomá; ídem tercero, don Juan Vives y Anguera; ídem cuarta, don Eduardo de Fonsdeviela
.
También se eligen por aclamación los siguientes secretarios:

Primero, don Jaime Bartrina y Mas; segundo, don Alberto Casañé; tercero, don Sebastián Solá y Sol; cuarto, don Antonio Pons y Arola.

El marqués de Mariano ocupó su sitial en la presidencia de la asamblea y en elocuentes palabras, agradeció la designación, e hizo protestas de su amor a Cataluña y a España, diciendo que no se concibe que un solo sector quiera atribuirse el patrimonio del cariño a Cataluña. Añade que no cree que Cataluña pueda ser feliz sin España ni España sin Cataluña, y que ésta sería pronto absorbida por alguna otra nación si un día llegara a separarse del resto de España.

Afirma su creencia en que Cataluña tendrá lo que merece, y afirma que lo bueno que aquí encuentren será conservado, y lo malo se modificará para hacerlo bueno.

Dedica frases a los empleados de la Mancomunidad, de los que espera eficaz colaboración, y saludó a la prensa, de la que también confía en obtener el apoyo necesario en la difícil misión confiada a los nuevos diputados.

Termina proponiendo que se dirija un telegrama de adhesión a S. M. el Rey y al Directorio, acordándose así por unanimidad.

A continuación se procedió a la votación para elegir los señores que han de constituir el Consejo permanente de la Mancomunidad, resultando nombrados los mismos cuyos nombres dimos ayer al dar cuenta del cartapacio, todos los cuales ocuparon sus respectivos sitios en el banco del Consejo, a cuya cabecera se sienta don Alfonso Sala.

Se leyó a continuación el acta de la asamblea anterior, de la cual se dio por enterada la actual asamblea.

Seguidamente se leyeron los nombres de los señores que se proponían para constituir las comisiones, que fueron aprobados por aclamación. Las comisiones quedan constituidas en la siguiente forma:

COMISIÓN DE REFORMA DEL REGLAMENTO.— Señor marqués de Marianao, don Francisco de Prats, don José Ponsá, don José Vilahur, don Pedro de Pol, don Juan de Mas Arán, don Marcelino Gil de Castro, don Ramón Salomón Martí, don Manuel Guasch Monravá.

COMISIÓN DE CULTURA.-Señor conde de Belloch, don Antonio Robert, don Francisco Prats, don Fernando Casadevall, don Jaime Bartrina, don José Martínez de San Miguel, don Juan Cortada, don José M. Serrano García, don Manuel Castellví Feliu.

COMISIÓN DE OBRAS PUBLICAS Y COMUNICACIONES.—-Don Enrique Sagnier, don José M. Llobet, don Santiago Güell, señor marqués de Marianao, don Manuel Almeda, don Salvador Bonet, don Ramón Adroher, don Casimiro de Sangenís, don Pelayo Fontseré, don Sebastián Solé, don José A. López Bertrán, don José Domingo Crego, don Alberto Casañé Soler.

COMISIÓN DE POLÍTICA SOCIAL.—Don José Ponsá, don Francisco de Prats, don Francisco Monlló, don Federico Bassols, don Eduardo de Fonsdeviela, don Samuel Mestres, don Estanislao Ramonet, don Gabriel Roig González, don Francisco Montané Targa.

COMISIÓN DE AGRICULTURA, INDUSTRIA Y COMERCIO.—Don Francisco Santacana, don Francisco Pulit, don Juan Rovira y Esteva, don José Grau, don Heradio Ripoll, don Mariano Ferrer, don Francisco Xammar, don Alfonso Valeta Minguella, don José Corriá Figuerola, don Juan B. Vives Anguera, don Manuel Orovio Romeu, don Francisco Blasi Pocorull.

COMISIÓN DE INTERESES GENERALES.—Don Cayetano María, don Antonio Rosal, don Antonio Pons y Arola, don Emilio Juncadella, don Ramón Puig y Ribas ,don Juan Moragas, don Salvador Auguet, don José Tous, don Juan Reñé, don Conrado Pujol, don Ramón Salomón Martí, don Juan Audi Princep.

COMISIÓN DE HACIENDA.—Señor marqués de Cabanas, don Agustín Armengol, don Dionisio Conde, don Ramón de Berenguer, don Antonio Montseny, don Ángel Traval, don Ricardo Vilalta, don Juan Sanfeliu, don Pablo Gasull.

COMISIÓN DE BENEFICENCIA Y SANIDAD.—Doctor don Manuel Menacho Peyrón, doctor don Francisco Esquerdo Rodoreda, don Ramón Parés y Vilasau, don Manuel Burch Solanich, don Alejandro Dalmau Coll, don José Llangort Planas, don Joaquín Francés Planas, doctor don Raimundo Ferré y Vizcarro, doctor don Cristóbal Loscos Naguila.

Suplencia de presidente

Se dió cuenta de una proposición firmada por el señor Marfá y otros señores diputados, en la que se pide que el acuerdo del 13 de septiembre de 1919, que hace referencia a la substitución del presidente en casos de ausencia o enfermedad, quede adicionado con el de que la asamblea asimismo faculta también al Consejo para que en los casos de ausencia o enfermedad del presidente, pueda delegar las facultades presidenciales en uno de los consejeros, quien asumirá durante la sustitución, las facultades que señala el Estatuto, excepto las referentes a la presidencia de la asamblea.

Quedó aprobada por unanimidad.

El señor Thous, diputado del valle de Aran, manifiesta que debía celebrarse una nueva sesión, porque hay muchas comarcas, y principalmente la que él representa, que tienen que exponer sus aspiraciones a la Mancomunidad, porque se ven abandonadas.

El señor Trabal dice que en todo caso podría exponerlas al Consejo, para que éste las tenga en cuenta, y si ha de ser cosa de la asamblea se habría de esperar a la asamblea próxima, teniendo en cuenta que el Consejo acaba de tomar posesión y no está todavía enterado de los asuntos, y, por consiguiente, no podría, contestar y sería perder el tiempo.

En el mismo sentado se expresa el marqués de Marianao.

El señor Sala dice que el Consejo recogerá con mucho gusto las aspiraciones de las comarcas catalanas y procurará atenderlas, principalmente las de aquellas que, como el valle de Arán se hallan distantes del centro de Cataluña y están casi abandonadas, porque cree que la acción de la Mancomunidad ha de extenderse hasta ellas para mejorar su condición, pero está de acuerdo con lo dicho por el señor Trabal e invita al señor Thous a que exponga estas aspiraciones a los miembros del Consejo permanente que representan a la provincia: de Lérida, y el Consejo hará cuanto pueda en beneficio de aquellas aspiraciones que son legítimas.

El señor Thous agradece las manifestaciones del señor Sala, hechas en nombre del Consejo, y dice que son atendibles las razones que se le han expuesto, pero no quiere terminar la sesión sin hacer una declaración, porque en la asamblea anterior se había indicado que el valle de Aran tenía propósitos de un determinado anexionismo, especie absolutamente falsa, pues los araneses son españoles, quieren ser españoles y serán siempre españoles, pese a quien pese. (Grandes aplausos)

Final de la sesión

A las dos menos cuarto de la tarde, y no habiendo otros asuntos de que tratar, el marqués de Marianao levantó la sesión.

Telegramas

En cumplimiento de lo acordado en la asamblea y en la primera, sesión del Consejo permanente, se han expedido los siguientes telegramas:

«Excmo. señor presidente del directorio militar. Madrid.—Reunida asamblea Mancomunidad de Cataluña, en sesión de constitución, acuerda, por voto unánime, dirigirse a V. E. expresándole el testimonio de su ferviente adhesión. Salúdale afectuosamente..—.El presidente, marqués de Marianao.»

—«Excmo. señor marqués de la Torrecllla, mayordomo mayor de Palacio. Madrid.—Reunida asamblea Mancomunidad de Cataluña, en sesión de constitución, acuerda, por unanimidad, expresar a V. E. para que se sirva transmitirlo a S. M. el Rey, su respetuoso homenaje e inquebrantable adhesión. Le saluda afectuosamente.—El presidente, marqués de Marianao.»

—«Excmo. señor presidente del Directorio militar. Madrid—Reunido el Consejo permanente de la Mancomunidad de Cataluña, en su primera sesión, toma el acuerdo unánime de expresar a V. E. su afectuosa simpatía y adhesión. Le saluda afectuosamente.—El presidente, Alfonso Sala.»

—«Excmo. señor subsecretario de Gobernación. Madrid.—El Consejo permanente de la Mancomunidad de Cataluña, en su primera reunión, ha tomado unánimemente el acuerdo de saludar afectuosamente a V. E., manifestándole el propósito de colaborar con entusiasmo a la obra del gobierno. Le saluda.—El presidente, Alfonso Sala.

—«Excmo. señor marqués de la Torrecilla, mayordomo mayor de Palacio. Madrid.—El

Consejo permanente de la Mancomunidad de Cataluña, en su primera reunión, ha acordado por unanimidad expresar a V. E., para que se sirva transmitirlo a S. M. el Rey, el testimonio de su ferviente adhesión y homenaje. Le saluda afectuosamente.—El presidente, Alfonso Sala.»

sábado, 5 de octubre de 2013

La Vanguardia,Edición del miércoles, 30 enero 1924, página 6

En la Mancomunidad :: Reunión preparatoria :: El cartapacio

Con objeto de que los diputados se pusieran de acuerdo para la formación del cartapacio de la Mancomunidad, cuya constitución, tendrá efecto hoy, se reunieron ayer por la mañana en el Palacio de la Generalidad los nuevos diputados por las cuatro provincias catalanas pana cambiar impresiones acerca de las personas que hayan de ser elegidas para el desempeño de los diferentes cargos.

La reunión empezó a las once, durando más de una hora, y en ella actuaron por separado y en distintas dependencias las diputaciones respectivas.

Luego se reunieron todas en el salón de sesiones de la Mancomunidad, bajo la presidencia del general Lossada, presidente accidental de la Mancomunidad, y aunque no tuvo la reunión carácter público, se sabe que el general Lossada tomé parte muy activa en la discusión, y hasta se dice que fue él quien hizo la propuesta del cartapacio, la cual fue aprobada por unanimidad.

AI terminar la reunión se facilitó a la prensa la lista de las personas designadas, con expresión de los respectivos cargos.

El cartapacio es el siguiente

Presidente de la Mancomunidad, don Alfonso Sala.

Vicepresidentes: primero, marqués de Marianao; segundo, don Francisco Xammar; tercero, don Juan B. Vives y cuarto, don Eduardo Fonsdebiela, que representarán, respectivamente a las provincias de Barcelona, Lérida, Tarragona y Gerona.

El vicepresidente primero, marqués de Marianao, presidirá la asamblea de la Mancomunidad.

Secretarios: primero, don Jaime Bartrina, de Gerona; segundo, don Alberto Castañé, de Tarragona; tercero, don Sebastián Solé y Solé, de Lérida y cuarto don Antonio Pons y Arola, de Barcelona.

Para el Consejo permanente serán nombrados los señores barón de Viver y don Pablo

Alegre, de Barcelona; don Juan Bofarull y don Eduardo Miguel, de Tarragona; don Adolfo Serra y don Antonio Hernández, de Lérida; y don Rafael Martí y don Pedro Llosas, de Gerona.

viernes, 4 de octubre de 2013

La Vanguardia, Edición del martes, 29 enero 1924, página 20

EN TARRASA
Revista de Somatén
(De nuestro corresponsal)

El pasado domingo se celebró la revista del Somatén de Tarrasa.

En el tranvía eléctrico de las once llegó el capitán general, don Emilio Barrera, acompañado del jefe de Estado Mayor general Despujol, del general de somatenes señor Pereyra y de sus respectivos ayudantes, junto con el vocal de la comisión organizadora don Alfonso Sala. Aguardábanles el alcalde don Miguel Argemí, el delegado gubernativo señor Villamides, juez de instrucción, juez municipal, el señor prior, el rector de las Escuelas Pías, el director del pensionado de la misma, el teniente coronel comandante militar de la Caja de Reclutamiento presidiendo una comisión de señores jefes y oficiales, los diputados provinciales señores Armengol y Parés, el director de la Escuela Industrial señor Baltá de Cela, los subdelegados de Medicina y Farmacia, representaciones del Instituto Industrial, Mutua Fabril, Cámara de Comercio, cabos y subcabos del somatén, maestros nacionales, teniente jefe de la guardia civil, jefe de Telégrafos, los agentes gubernativos señores Álvarez y Rodríguez, jefe de la guardia municipal, una numerosa representación de cívico-somatenistas y numeroso público.

En el andén de la estación estaba formada la ronda del somatén que con bandera y música tributó los honores de ordenanza.

Hechas las presentaciones de rúbrica, la comitiva subió a los autos que, al efecto, estaban preparados, dirigiéndose todos hacia la Casa Consistorial, donde fueron recibidos por una comisión de concejales, presidida por el teniente de alcalde señor Piera, quienes, después de cumplimentar a las autoridades y representaciones mencionadas, las obsequió con un lunch.

A seguido se trasladaron al paseo, en donde estaba formado el somatén, al que detenidamente revisó el general Barrera, en unión de sus acompañantes. Terminado el acto, se dirigieron a la iglesia del Santo Espíritu, donde oyeron misa. Ejecutó la banda militar la Marcha Real en el momento de alzar.

Al salir de la iglesia encaminóse la comitiva al Palacio de la Escuela Industrial; fue recibida, en el vestíbulo, por el director y los profesores, dirigiéndose todos a visitar los talleres, laboratorios y clases, de cuya visita sacaron los visitantes una impresión en extremo satisfactoria. Trasladados al despacho del director, el general Barrera firmó en el libro de honor, en los siguientes términos:

«Conforta el ánimo y enorgullece el visitar esta Escuela, el entusiasmo, asiduidad e interés con que se cultiva la enseñanza: Nada hay como la voluntad, cuando va unida a la inteligencia para conseguir resultados máximos, y en esta Escuela imperan mucho y de modo extraordinario. Así se trabaja por la región y por la Patria.—Tarrasa 27 enero 1924.— Emilio Barrera.

Se celebró luego, en el Gran Casino, un banquete en obsequio a los ilustres forasteros, al que concurrieron unos doscientos comensales. Ocupó la presidencia el capitán general señor Barrera, quien tenia a su derecha al senador vitalicio don Alfonso Sala y a su izquierda el alcalde don Miguel Argemí, más las personalidades y representaciones antes mencionadas.

Al descorcharse el champaña, habló D. Alfonso Sala, y en nombre del somatén ofreció el banquete al capitán general y demás autoridades allí congregadas. Hizo resaltar el rasgo del general Barrera, quien, al salir de la iglesia, quiso ir a testimoniar su pésame a la familia del señor Castella, asesinado cuando el asalto de la Caja de Ahorros.

Recordó que en una fiesta igual, celebrada hace dos años, con asistencia del actual presidente del Directorio militar, señor Primo de Rivera, y subsecretario de Gobernación señor Martínez Anido, pronunciaron sendos discursos, que si ahora pudieran ser reproducidos, a todos parecerían profecía de lo sucedido a partir del 13 de septiembre último. Después de enaltecer la obra del Directorio, dice al general Barrera que la parte sana del pueblo catalán está con ellos. (Grandes aplausos).

Debido a faltas políticas cometidas por aquellos estadistas, que hasta hace poco gobernaron, el ejército púsose al lado del pueblo, como hermanos que son para purificar al país de tantos desaciertos como aquellos habían cometido. (Muy bien). El camino de regeneración es fatigoso; pero lo mismo él que el general Barrera son optimistas, porque el ciudadano mantiene el instinto de conservación y de rectitud porque el pueblo catalán, que es decir el pueblo español, conserva el espíritu de trabajo y de justicia.

Cree que hay que mantener nuestras tradiciones regionales, para servir de estímulo al resto de España, sin hipocresías unidas, puesto el corazón en la mano.

Terminó diciendo que hay que hacer obra armónica de pacificación y que, guiados por el capitán general, los catalanes todos, a su lado, servirían a Cataluña y a España.

El señor Sala fue ovacionado y felicitado al final de su discurso.

El alcalde, señor Argemí, al levantarse para hablar, fue largamente aplaudido y dijo que, en su calidad de alcalde, y en nombre de la ciudad se adhería al acto, que honraba a Tarrasa.

Al levantarse el general Barrera fue entusiastamente aplaudido. Indicó que estaba tan impresionado, que no puede menos de recordar las palabras del poeta, ya que su emoción es tan intensa, que causa frío en la espalda y ensancha el corazón: El acto que acaba de celebrarse—añadió—habla con elocuencia de lo que puede esperarse de un pueblo tan noble, tan digno y tan lleno de patriotismo.

Da las gracias al somatén, enalteciendo su noble misión y añade que gran parte de la excelente organización que éste tiene, se debe al esfuerzo de ese ilustre, honrado, leal y caballeroso patricio, llamado dentro de poco a ejercer grandes destinos, que bien lo tiene merecido quien, como él, ha trabajado por la región y España. (Grandes aplausos).

No es adulación, no es servilismo al felicitar al señor Sala que ha demostrado ser un hombre de convicciones, que ha sostenido siempre el mismo ideal y ha trabajado por su región y por España con un valor cívico muy raro de encontrarlo en estos tiempos. «Yo felicito al señor Sala,—siguió diciendo,—por ser un hombre patriota que siempre marcha por el camino recto. (Muy bien, muy bien) y me enorgullezco de tenerlo por consejero honrado. Los somatenes los consideramos como la reserva del ejército y unidos hemos de trabajar por el bien de la región y de la Patria, y siempre unidos como españoles.»

Condena enérgicamente el separatismo, y dice que aquellos que, con su exaltación, desprecian a su madre, es verdad que merecen el desprecio y nuestra execración; pero también hemos de considerar que son hermanos nuestros y hemos de procurar atraérnoslos, y que vengan a nuestros brazos como hijos pródigos. (Los aplausos son calurosos). El día que esto suceda, podremos festejar con un banquete nacional a los que han vuelto al regazo de su madre. (Muy bien).

Para mí no hay ninguna diferenciación entre catalanes, gallegos y aragoneses, ya que sólo hay españoles; españoles y nada más que españoles. (Calurosa ovación).

Manifiesta que con las ideas vertidas por políticos sin conciencia íbamos al comunismo o a otra cosa peor. Afortunadamente, el gobierno del Directorio hace presagiar días de paz y bienandanza.

Añade que se habían predicado ideas disolventes contra la patria, y el sacerdote, que en vez de cumplir su santa misión, predica odios en vez de los Santos Evangelios, es un mal sacerdote. El maestro que en el alma del niño, que es maleable como el barro, no le inculca el amor patrio, es peor que un malvado.

Trabajemos unidos a los elementos sanos y no rechacemos a nadie si son españoles, recibámoslos con los brazos abiertos. Se refiere a la visita hecha a la viuda del somatenista que fue asesinado, y dice que al ponerse a los pies de la viuda, sentía envidia y admiración a la vez por el que había muerto en cumplimiento de su deber, defendiendo el emblema del somatén.

Vamos adelante, dice, con la obra empezada. Este gobierno llegará hasta el fin, cueste lo que cueste. El emblema del somatén será empleado por todos los hombres de buena voluntad.

Terminó su elocuentísimo discurso dando un grito de Viva Cataluña, siempre, siempre y siempre española. (Los aplausos estallan fragorosos).

Terminadlo el banquete se expidió el siguiente telegrama:

«Presidente Directorio Militar. Reunido Somatén Tarrasa, presidido digno capitán general Barrera, eleva a vuecencia respetuosa, adhesión y saluda con efusión en su persona a todos los somatenes españoles hermanos. ¡Visca Espanya! Cabo del partido: Amadeo Torrens. Vocal C. O.: Alfonso Sala.»


Los edificios por donde pasó el capitán general y su acompañamiento lucían colgaduras.

jueves, 3 de octubre de 2013

La Vanguardia, Edición del domingo, 27 enero 1924, página 17

El próximo domingo, día 3 de febrero, se celebrará la revista anual del somatén, con asistencia del señor capitán general de Cataluña y demás autoridades del Instituto.

Con motivo de dicha revista, se celebrara un banquete en el Gran Casino, en honor del general don Emilio Barrera y demás personalidades que han sido invitadas al acto.

El delegado gubernativo, señor Villamides, ha comenzado su visita de inspección a Ios pueblos de este partido, comenzando por el de Viladecaballs.

Los nuevos diputados provinciales, señores Armengol y Parés, estuvieron en la alcaldía para ofrecerse en su nuevo cargo.

Ha sido viaticada la esposa del farmacéutico don Manuel Coll, doña Teresa Nogués, que se halla enferma de cuidado.

Con motivo de haber celebrarlo su fiesta onomástica el senador del reino don Alfonso Sala, recibió gran número de felicitaciones de sus amigos de esta ciudad y de fuera de ella,


—Corresponsal

miércoles, 2 de octubre de 2013

La Vanguardia, Edición del sábado, 26 enero 1924, página 6

Revista del somatén

Mañana, a las once, se efectuará la revista anual del somatén de Tarrasa, cuyo acto será presidido por el capitán general de la región y demás autoridades.

Después de la revista, el capitán general y demás invitados serán obsequiados con un banquete en el restaurant del Gran Casino.

La Escuela Industrial de Tarrasa

El delegado gubernativo de Tarrasa ha visitado la Escuela de Industrias de aquella ciudad, quedando altamente satisfecho, de su visita.

En el álbum de la Escuela estampó las siguientes líneas:

«El Excmo. señor comisario, el señor director y profesores de esta Escuela, merecen bien de la patria por su labor admirable. La visita me ha dejado una impresión gratísima que me propongo transmitir a la superioridad. Tarrasa, 24 de enero de 1924.—El delegado gubernativo de este partido judicial, Jorge Villamides.»


También ha visitado algunas escuelas nacionales y el Real Colegio Tarrasense de las Escuelas Pías, habiendo efectuado visitas de inspección a los ayuntamientos de Viladecaballs y Matadepera.

martes, 1 de octubre de 2013

La Vanguardia, Edición del jueves, 24 enero 1924, página 8

El Sindicato único de Tarrasa

Comunican de Tarrasa que se ha celebrado en el Cine Cataluña una asamblea de reorganización del Sindicato único de trabajadores de aquella ciudad.

Asistió como delegado de la autoridad el agente gubernativo don Fructuoso Álvarez, nombrándose la siguiente junta: presidente, Celestino Altarriba; secretario, Francisco Sábat; tesorero, Andrés Avelino, y vocales, Esteban Moreno Medrano, Francisco Noguera Puig, Miguel Mas Corominas, Andrés Carbonell Brugués y Pedro Costa Sanllehí.

La gestión de un ex diputado provincial :: Dos cartas

El ex diputado provincial por Tarrasa-Sabadell don Álvaro Vinyals, ha remitido, al senador vitalicio don Alfonso Sala, la siguiente carta:

«Tarrasa, 17 enero 1924. Excmo. señor don Alfonso Sala. Presente—-Mi respetable y muy querido amigo: Al cesar, por disposición del Poder público, en el cargo de diputado provincial, cumplo gustoso el deber de expresar a usted mi gratitud por la confianza que usted siempre ha venido dispensándome, ratificación constante del cariñoso y valiosísimo apoyo con que solicitó, para los dignos compañeros de candidatura y para mí, los sufragios del cuerpo electoral.

»Mi actuación en el seno de la Diputación y Mancomunidad ha sido de absoluta, independencia de criterio, prescindiendo del mejor o peor efecto que pudieran producir las resoluciones que mi conciencia me dictaba, y he de agradecer muchísimo, en lo que vale, que no me exigiera jamás ni me insinuara siquiera la norma de conducta, en los variadas cuestiones de carácter político o sentimental que se suscitaron: no pudiendo ciertamente decir lo propio quienes blasonan de anticaciquismo, con el afán de disimular el que tan tiránicamente ejercen.

«Excuso manifestarle que mi cese no obsta para que pueda usted ahora y siempre contar con mi modesta colaboración, especialmente en orden a los sagrados intereses de la ciudad y su distrito, que procuré siempre atender con preferencia, respondiendo a la hermosa finalidad que nos une a todos los tarrasenses de buena voluntad que, sin distingos de partidos ni de banderas, nos congregamos en el «Centro Tarrasense», entidad local que siempre se inspira en los bellos rasgos de nobleza y patriotismo de que usted tantos ejemplos nos brinda.

«Como quiera que mi último acto de diputado, consecuencia de mi significación liberal, ha sido por alguien torcida y hasta malévolamente interpretado, puede usted hacer de estas líneas el uso que estime oportuno.

Mande como guste a su muy buen amigo y afectísimo s. s. q. e. s- m: Álvaro Vinyals.»

En contestación a esta carta, el señor Vinyals ha recibido del señor Sala la siguiente:

«.Señor don Álvaro Vinyals ex diputado provincial. Tarrasa.—Queridísimo amigo y compañero: Agradezco en el alma su atenta y apreciada carta del 17 y lamento que, por el poderoso motivo que en ella indica, nos veamos privados de representante tan celoso en la Diputación como usted ha sido, velando sin cesar por los intereses del distrito de Tarrasa y cumpliendo así, digna y noblemente, con el mandato que sus electores y amigos le confiamos.

»No dude que todos conservamos gratísimo recuerdo de su noble y honrada gestión en el seno de la Diputación y de la Mancomunidad y por mi parte no olvidaré jamás la afectuosa defensa que, con dignidad y alteza de miras, hizo de mi humilde persona, en cuantas ocasiones la pasión partidista intentó desfigurar o desvirtuar hechos y conceptos fundamentales, en la historia política de estos últimos tiempos.

Con la gratitud de todos, reciba un fuerte y cariñoso abrazo de su amigo, que le aprecia y l. e. l. m.: Alfonso Sala.»

Un robo:: Detenciones

Comunican de Tarrasa que se ha cometido un importante robo en la fábrica que don Juan Chevalier de ésta posee en el pueblo de Rellinás.

Los ladrones penetraron en la fábrica por una ventana, se supone a las primeras horas de la madrugada, llevándose unas treinta piezas de tejidos de hilo, seda y algodón que cargaron en un autocamión.

La guardia civil y somatén saltó en persecución de los ladrones.

Han sido detenidos por la guardia civil, en el momento que sustraían de la estación del Norte de Tarrasa tres piezas de paño, Francisco Cenarro Cubero, ex factor de la misma estación, Álvaro Maestre Villar, mozo y Juan Pérez Martí, peón albañil, los cuales han ingresado en la cárcel a disposición del juez de instrucción.


Se supone que son los autores de los numerosos robos que desde algún tiempo se cometían, en aquella estación.