jueves, 5 de octubre de 2017

El Diluvio, jueves 15 de marzo de 1934, página 7.

EN LIBERTAD

Después de revisados los expedientes, fueron puestos en libertad por orden del comisario general, Casamitjana, Carretero, Ros, Benito y Valls, de filiación tradicionalista, y Caballo y Noguera anarquistas.

Estos individuos, en unión de otros más, hasta doce, fueron trasladados a Barcelona procedentes de Tarrasa, según anunciamos en nuestra última edición.


La Vanguardia, Edición del miércoles, 14 marzo 1934, página 31

Traslado de unos detenidos

Anoche fueron trasladados a Barcelona los individuos que habían sido detenidos en Tarrasa con ocasión de la explosión de una bomba en el domicilio del fabricante señor Masana.

Los detenidos que ingresaron en los calabozos de la Comisaría general son: Juan Algerich Avellana, Sebastián Badía Ontiñano, Francisco Puyal Margalef, Isidro Noguera Creus, Jaime Caballo Tullé, José Rusiñol Canudas, Tomás Altarriba Comelles, Pablo Valls Boada, José Benito Monleón, Evaristo Ros Pastor, Manuel Carretero Sancho y José Casamitjana Llopart.

A primera hora de la madrugada, después de estudiados los antecedentes de los detenidos, por orden del Comisario general fueron puestos en libertad los apellidados Casamitjana, Carretero, Ros, Benito y Valls, de filiación tradicionalista y Caballo y Noguera, anarquistas.


miércoles, 4 de octubre de 2017

La Vanguardia, Edición del martes, 13 marzo 1934, página 33

Herido por la explosión de una bomba en Tarrasa que es asistido en Barcelona

La policía dio cuenta al Jugado de guardia de que en el dispensario de la calle de Sepúlveda había sido asistido Daniel Mariñosa Hervera, de veintitrés años, quien presentaba lesiones producidas según manifestó en Tarrasa al estallar una bomba que había sido colocada en la entrada de la casa del fabricante señor Massana.

El lesionado habita en la calle de Sepúlveda, número 187, segundo, segunda.


La Vanguardia, Edición del martes, 13 marzo 1934, página 24

Explosión de una bomba. Cuatro heridos leves. - Registros y detenciones.

El sábado, alrededor de las ocho de la noche, hizo explosión una bomba de gran potencia que habla sido colocada en el portal de la casa número 10 de la calle del Arrabal, inmediata al Juzgado de la Concepción y al Ayuntamiento.

En dicha casa reside don Juan Massana Figueras con su familia. Dicho señor es hermano del gerente de la casa Peinajes e Hilaturas de Lana, S. A., asesinado hace poco tiempo en aquella ciudad.

La explosión del artefacto fue formidable, oyéndose desde toda la ciudad y hasta a distancia que alguien hace ascender a seis kilómetros. La alarma que se produjo fue considerable, saliendo el vecindario a la calle para enterarse de lo ocurrido.

El artefacto había sido colocado en el dintel de la puerta, y la explosión arrancó las hojas de la puerta de entrada, proyectándolas contra el edificio que ocupa el Instituto Industrial. También produjo la rotura de puertas interiores, derribo de tabiques y caída de varios techos.

A la hora de producirse la explosión, él señor Massana y su esposa se encontraban en el domicilio de la viuda del hermano de aquél. En la casa había solamente el padre político del señor Massana y un Joven y una joven, hijos del colono de una masía propiedad del inquilino de la casa, que habían ido a Tarrasa para pasar en el mismo el domingo, todos los cuales resultaron con contusiones y erosiones de carácter leve.

Un joven que pasaba por la calle, llamado Emeterio Ibáñez, en compañía de su novia, resultó con una contusión en el brazo derecho, con probable fractura del mismo.

En la farmacia Sala fue asistido Daniel Mañero de varias contusiones que se produjo al sacar de entre los escombros al suegro del señor Massana, don Tomás Bosch, que sufrió leves lesiones.

También el doctor Lloret asistió al niño de diez años José Massana, que sufría una herida contusa en el muslo derecho y varias erosiones.

Fue verdaderamente casual que, habiéndose producido la explosión en un lugar tan céntrico como la calle del Arrabal, no resultaran más víctimas.

El artefacto estaba cargado de metralla, formado por tornillos de los que se emplean para fijar los rieles en las traviesas.

Al lugar del suceso acudieron las autoridades y numeroso público, que formaba compactos grupos, comentando, indignados, lo sucedido.

Con motivo de este nuevo atentado terrorista, la policía y la guardia civil ha practicado numerosos registros, que han dado por resultado el que se efectuaran quince detenciones de elementos destacados de las organizaciones izquierdistas y de los partidos de derecha.


Como con ocasión de análogos atentados ocurridos anteriormente, la indignación popular se puso de manifiesto, reuniéndose frente al lugar donde estalló la bomba compacta, muchedumbre, que condenaba con enérgicos comentarios el que sea posible que se pudieran cometer impunemente crímenes tan viles.

La Vanguardia, Edición del martes, 13 marzo 1934, página 21

VISTA DE LA CAUSA POR EL ASESINATO DE DON FRANCISCO MASSANA POR FALTA DE PRUEBAS, ES ABSUELTO EL PROCESADO

Ayer mañana se vio, ante el Tribunal de urgencia de la sección segunda, la causa incoada por el juzgado de Tarrasa con motivo del asesinato de don Francisco Massana Figueras, hecho ocurrido el día 19 del pasado mes de febrero, en la citada población.

El Tribunal fue presidido por don Eduardo Alfonso, acompañado por los magistrados señores Pérez y Zúñiga. En representación del Ministerio público, actuó el fiscal señor Insausti, y en defensa del procesado, el letrado señor Fernández Ros.

A la vista asistió numeroso público, abundando los vecinos de Tarrasa. También había en la sala numerosos letrados.

Abierto el juicio, se dio lectura al apuntamiento. Según se desprende de éste, a las siete y media de la tarde del día indicado, al pasar don Francisco Massana, gerente de «Peinajes e Hilaturas de Lana, S. A.», dirigiéndose a su domicilio, por el cruce de las calles de la Vall y Rutlla, acompañado de Juan Bach Gorma, un individuo le hizo un disparo por la espalda, produciéndole una herida que ocasionó la muerte al señor Massana, casi instantáneamente.
A pesar de haber sido perseguido por el acompañante del interfecto, señor Bach, una pareja de la guardia civil y varios transeúntes, el agresor pudo darse a la fuga.

Según manifestaron cuantas personas vieron huir al agresor, éste vestía un abrigo gabardina marrón, que después fue encontrado abandonado en un solar cercano al lugar del hecho.

El procesado Antonio Marín Forniells, que compareció como supuesto autor de la muerte de don Francisco Massana, fue detenido en su domicilio, horas después de ocurrido el hecho. Según las señas dadas por varios testigos, se suponía que fue él quien cometió la agresión, como venganza por haber sido despedido por el señor Massana de la fábrica donde el procesado trabajaba. Motivó la despedida de Antonio Marín el haber reñido con otros operarios, hasta, el extremo de herir a uno de ellos. Se acusaba al mismo Marín de haber proferido amenazas de muerte contra el interfecto.

El representante del Ministerio público, en sus conclusiones provisionales, calificaba los hechos de asesinato y tenencia ilícita de arma, y pedía para el acusado Marín la pena de veintiún años, seis meses y veintiún días de prisión, por el primer delito, y dos años de prisión menor por tenencia ilícita de arma. Interrogado el procesado, negó haber proferido amenazas de muerte contra el señor Massana, afirmando que, si había tenido alguna discusión, no era con el muerto, sino con su hermano. Al primero estuvo a verle, acompañado de su padre, poco después de haber sido despedido, para reclamarle una de las semanadas que creía tener derecho a cobrar.

Antonio Marín, contestando a las preguntas del fiscal y del defensor, explicó dónde pasó las horas que precedieron y siguieron al atentado, precisando dónde se encontraba en el momento en que ocurrió el hecho. Estuvo junto con unos compañeros, jugando, y después se fue a casa de su novia, con la cual salió a paseo. Acabó afirmando que no tenía motivos para odiar al muerto.

Inició la prueba testifical la comparecencia del médico forense, doctor José Cadafalch, el cual intervino en la diligencia de autopsia. Este testigo dijo que la herida por arma de fuego que presentaba el interfecto fue inferida por la espalda por un individuo más alto que la víctima, ya que la trayectoria de la bala fue de arriba abajo.

En conjunto, el resto de la prueba testifical, formada por numerosos testigos, fue favorable al procesado.

Don Juan Bach, acompañante de la víctima, explicó los hechos tal como constan en el apuntamiento. El presidente ordenó que el acusado se pusiera el abrigo que consta en autos, y el testigo no reconoció a Marín.

Amadeo Blasi estaba en un bar cuando oyó el disparo, y salió en persecución del agresor. No reconoce al acusado, aunque dice que lo vio de lejos y de espaldas. Jaime Lluch, dueño de un estanco, vio a un joven que corría por la calle de la Rutlla. No reconoce al del banquillo, y le parece que el que huía era más alto y gordo. Gabriel Sánchez, de catorce años, estuvo jugando con el acusado hasta las siete, hora en que marchó al trabajo. Al pasar por las cercanías del hecho, vio un individuo que corría, y no reconoció en él a su amigo.

De nuevo el presidente ordena que se ponga el abrigo al del banquillo, y el testigo dice que no puede ser él, pues el que corría era más alto que éste.

Manuel Villarreal y su compañero de pareja oyeron el disparo estando a doscientos metros. Vieron a un hombre que corría, que llevaba un abrigo oscuro. No le vieron la cara. A los trescientos metros, se metió en una calleja oscura y desapareció. Llevaba un sombrero puesto y era de estatura regular. Les parece que el color del abrigo es el mismo.

A instancias del presidente, es puesto el abrigo de nuevo al acusado, y no es reconocido por los guardias, que dicen era más grueso y más alto.

Así fueron desfilando a continuación otros varios testigos, no reconociendo ninguno de ellos al procesado como el fugitivo que vieron correr una vez cometido el hecho. Ramona Bes y Salvadora Ferrer, como compañeras de la novia del procesado, declararon que, junto con ellas, estuvieron los novios paseando desde la calle de San Pedro hasta el Arrabal, dando detalles concretos de las horas y lugares donde estuvieron parados y de las personas que vieron.

Igual que al procesado, el presidente del Tribunal fue preguntando a todos los testigos si estaban enterados de que en la noche del sábado había estallado una bomba que fue colocada por unos desconocidos a la colocada de la casa del hermano de la víctima, cuyo asesinato es objeto de este proceso. Todos contestaron afirmativamente.

Terminada la prueba testifical, el representante del Ministerio público anunció que modificaba sus conclusiones provisionales en consideración a la edad del procesado. Solicitó que se le condenara a doce años y un día de prisión, por homicidio, y a seis meses y un día de arresto, por tenencia ilícita de arma.

El letrado defensor elevó a definitivas las suyas, solicitando la absolución del encartado.

A continuación, ambas partes pronunciaron sus informes, insistiendo en sus respectivas conclusiones.

Después de deliberar, el Tribunal apreció la no existencia de hechos probatorios de la culpabilidad del procesado, y dictó sentencia absolutoria.
 

martes, 3 de octubre de 2017

La Vanguardia, Edición del martes, 13 marzo 1934, página 9

Detenciones en Tarrasa

Agentes de la brigada social, junto con el personal de vigilancia de Tarrasa, procedieron en la madrugada de ayer, cumpliendo órdenes del alcalde de dicha ciudad, a la detención de los siguientes individuos:

Francisco Puig Casas, Isidro Nogueras Creus, Evaristo Ros Pastor, Manuel Carretero Sánchez, José Casamitjana Llopart, José Rusiñol Canudas, José Benito Monleón, Francisco Puchal Margall, Pablo Valls Boada, Tomás Altamira Cornellas, Sebastián Badía Antillano, Jaime Caballo Ahulle, Juan Argeric Abellana y Luis Ventalló Vergés.

La policía, en la nota en que da cuenta de estas detenciones, especifica que el apellidado Argeric es el presidente de los Sindicatos únicos de dicha población y que fue procesado, junto con Sebastián Badía, por el delito de asalto al Ayuntamiento de Tarrasa.

Acerca de Luis Ventalló Vergés, dice también la policía que fue secretario particular de don Alfonso Sala.

Respecto a los demás detenidos, según la policía unos pertenecen a la F. A. I. y otros al Círculo carlista de Tarrasa.

Parece ser que de estos detenidos hay dos que están afiliados a la Peña Ibérica.


El Diluvio, martes 13 de marzo de 1934, página 19.

LOS DETENIDOS EN TARRASA

Anoche procedentes de Tarrasa, llegaron a la Comisaría de Orden público los doce individuos que fueron detenidos en aquella localidad con motivo del intento de huelga general.

A los detenidos se les revisará los expedientes.