viernes, 11 de noviembre de 2011

La Vanguardia, Edición del martes, 17 junio 1919, página 13

Anoche se celebró en el amplio comedor del Real Colegio Tarrasense una simpática fiesta que revistió un carácter especialísimo. Se trataba de festejar un resultado de exámenes espléndido y con tal fin se reunieron numerosos jóvenes, que terminaron brillantemente, tras esfuerzos inauditos, sus estudios en la Escuela Industrial de nuestra ciudad.

En la comida reinó la más completa armonía y poco antes de finalizar ésta pronunciáronse encomiásticas frases de agradecimiento hacia sus queridos profesores y en particular a la Escuela Pía, los jóvenes Santiago Baró, ingeniero textil, Fernando Pons, perito electricista; Luis Tey; perito químico, y Luis Pérez, perito textil.

El padre director, reverendo D. Adolfo Roger, alentó a la juventud para que prosiguiera por el camino del tren y de la rectitud de conciencia, Su discurso fue una verdadera apología del trabajo y exaltación del espíritu colectivista, hijo del Cistianismo.

Fustigó el apocamiento individual, efecto del egoísmo y ensalzó la idea del desprendimiento. Tuvo sentidas frases de afecto y cariño para el director de la Escuela Industrial don José Baltá de Cela, para todos los demás profesores, en quienes además de sus altas dotes intelectuales siempre halló una gran elevación de miras.

Terminó suplicando un aplauso para el inolvidable y querido padre rector, causa inicial del apogeo actual del pupilaje del Real Colegio, quien, quizás, por disposiciones superiores tendría que dejar la dirección suprema de la casa, y a todos cuantos han contribuido al engrandecimiento de tan importante centro de cultura.

—Alas.

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