lunes, 11 de noviembre de 2013

La Vanguardia, Edición del martes, 06 mayo 1924, páginas 13 y 14

EN TARRASA

La Asamblea de Congregaciones Marianas

El domingo pasado se celebró en Tarrasa con gran brillantez, la Asamblea de Congregaciones Marianas.

A la entrada a la ciudad el Ayuntamiento había levantado un artístico arco de flores naturales en el que se destacaban en relieve de vistoso verde dos grandes castillos. En grandes letras se leía en el centro: «Ave María Purísima».

El pórtico de la iglesia del Santo Espíritu estaba engalanado con flores y enramales costeados por las Asociaciones piadosas de aquella ciudad.

El Centro Social levantó un magnífico arco frente a su domicilio con flores naturales. A un lado había el escudo de la ciudad, en el otro el de la Asociación de Luises y en el centro esta inscripción: «El Centre Social als Congregants de Catalunya».

En la plaza del Dr. Zamenoht había otro arco, de estilo románico, con esta inscripción:
«La Congregació als assambleístes».

Todos los balcones de la ciudad lucían preciosas y ricas colgaduras.

Empezaron las funciones religiosas con una misa de Comunión general a las siete y media de la mañana, en la iglesia del Santo Espíritu. Fue celebrante el Obispo de Solsona doctor Comellas, predicando el P. Pijoan, S. J. y cantando inspirados motetes eucarísticos a intervalos todos los congregantes. La asistencia fue numerosísima.

A las nueve y media se organizó una manifestación que se dirigió a la estación para recibir a los congregantes que debían llegar de distintas poblaciones de Cataluña, y que lo hicieron en dos trenes especiales.

Su llegada fue saludada con entusiastas aplausos y vivas a la Inmaculada. De la estación se dirigió en larga comitiva a las Casas Consistoriales para saludar a las autoridades.

Luego se dirigieron a la iglesia del Santo Espíritu, donde comenzó a las diez y media el solemne oficio.

Fué celebrante el señor Prior de Tarrasa doctor Molera, asistido del Rdo. don José Homs, párroco de la iglesia, de San Pedro; de rector del Colegio de las Escuelas Pías reverendo P. Marcó y del decano de la Comunidad, Rdo. Ferrer.

En el presbiterio tomaron asiento en lugar preferente el Obispo de Solsona, doctor Comellas, el deán de esta Santa Iglesia Catedral, doctor Llópez, en representación del Obispo doctor Guillamet; el presidente de la Mancomunidad, don Alfonso Sala; el delegado gubernativo teniente coronel señor Villamide, el teniente coronel primer jefe de la Zona de Tarrasa, el Ayuntamiento en corporación, presidido por el alcalde; los diputados provinciales señores Parés, Armengol y marqués de Sañé, el teniente alcalde del Ayuntamiento de Barcelona señor Molins y los concejales señoras Banqué y marqués de Alós, el presidente de la Federación Catalana de Congregaciones, señor Gaya; la Junta de Obra y varios presidentes de las Congregaciones presentes al acto.

Terminado el oficio, se organizó la procesión, en la cual figuraban representaciones de casi la totalidad de las Congregaciones catalanas, muchas de las cuales habían llegado con los respectivos estandartes. La religiosa comitiva salió a las doce en punto de la iglesia del Santo Espíritu, siguiendo por la plaza Mayor, calles de la Fuente Vieja, San Antonio, Cruz Grande, Nueva, San Pedro, Gabatxons, plaza Mayor y entrada a la misma iglesia. Durante el curso, se cantaron el «Virolai», la Salve y otros motetes apropiados. Una banda del regimiento de Jaén tocó diversas piezas.

Por los congregantes era llevada en andas una imagen de la Purísima, obra del escultor Llimona, dándole escolta una escuadra de la guardia civil.

En todas las calles una multitud inmensa se estrujaba para contemplar respetuosa el paso de la comitiva, que era presidida por las autoridades, cerrándola individuos de la guardia municipal.

El preste, Dr. Molera, era portante de las sagradas reliquias de San Pedro Claver.

Antes de entrar en la iglesia fue entonado por todas los congregantes un solemnísimo Credo.

Una vez en la iglesia, se cantó nuevamente el Credo y la Salve, finalizando con la bendición que dio el Obispo de Solsona con las santas reliquias del Apóstol de los negros.

A la una se reunieron los asambleístas en fraternal banquete en el Asilo Busquets.

A las cinco menos cuarto dió principio la asamblea en el mismo templo del Santo Espíritu, presidiendo las autoridades eclesiásticas, civiles y militares.

El secretario de la Federación leyó numerosas adhesiones.

Acto seguido, el doctor Molera dió la bienvenida a todos en sentidas frases. A continuación en breves palabras se asoció al acto el delegado gubernativo señor Villamide.

Luego leyeron algunos trabajos los señores don Luis Puig, de Tarrasa; don Pedro Garriga, de Sabadell y don Enrique Barsó, de Gracia.

La Escuela coral interpretó las siguientes composiciones religiosas:

«Me pau oír ta veu, Senyor», Bach; «Teresa», Nicola; «El Noi de la Mare», Nicolau; «A la mort de Jesús», Bach; «Força i Providencia Divines», Beethoven; «.Deu lloat per la Natura», Beethoven.

Por la noche, a las diez, reuniose un gran número de congregantes en el Centro Social en donde tuvo lugar una selecta velada.

El Orfeón de aquella entidad «La Linterna», cantó las siguientes composiciones:

«Cant de la Senyera», Millet; «Sota del Olm» Morera; «Muntanyes del Canigó», Morera; «Els fadrinets de Sant Boi», Pérez Moya; «Sant Josep i Sant Joan», Pérez Moya; «La minyona de Solsona», Llongueras; «Els tres tambors», Lambert; «Deu lloat per la natura», Beethoven; «Les fulles seques», (sardana), Morera; «Adéu, germà  meu», Woelrant; «La cançó nostra» (sardana), Morera; «Príncep d'amor» (choral), Bach; «La sardana de les monges», Morera; «La patria nova», Grieg.

El señor Civera Sormani dió en un intermedio una conferencia glosando el tema «La Intolerancia».

El Santo Padre envió su paternal bendición a los Hijos de María Inmaculada por medio de esta cariñosa manera a nuestro prelado:

«Vaticano, 9 abril de 1924.
Iltmo. y Rvdmo. señor:
Con íntima satisfacción se ha enterado el Soberano Pontífice que la Confederación de las Congregaciones Marianas de Cataluña celebrará su anual asamblea, en los primeros días del mes de mayo, bajo la presidencia de su propio Obispo, en la ciudad, de Tarrasa, de esta diócesis de Barcelona.

Muy sinceramente se complace el corazón del Santo Padre al ver los sentimientos de tumor filial y sincera adhesión a su Augusta Persona, que manifiestan los promovedores de la asamblea. Por lo mismo pide al Señor que los millares de jóvenes que se han de reunir, tengan la mirada sólo en provecho de la Iglesia Católica y en la paz y tranquilidad de todos sus hijos, procurando imitar las virtudes de la Virgen Inmaculada su Reina y Patrona, bajo cuyo tierno y maternal manto se han cobijado.

Como, prenda de los favores celestiales, el Augusto Pontífice envía muy de corazón, tanto a V. E. como a las organizadores y a cuantos intervengan a la importante Asamblea la Bendición Apostólica implorada.


Aprovecho con el mayor gusto esta ocasión para ofrecerme de V. E., affmo.—P. C. Gasparri».