lunes, 6 de enero de 2014

La Vanguardia,Edición del jueves, 18 diciembre 1924, página 22

Esta tarde, a las cuatro y media, han llegado el capitán general don Emilio Barrera, acompañado de sus ayudantes; el gobernador civil general Milans del Bosch y otras personalidades de la capital, con objeto de presidir el acto de reparto, en metálico, de lo recaudado para las familias de los soldados que pelean en, África, hijos de esta ciudad y su distrito.

El acto ha empezado a las cinco, en el salón de sesiones del Ayuntamiento, presidiéndolo el capitán general, el gobernador civil, el alcalde de Tarrasa señor Ribas, el primer teniente de alcalde señor Utset, el delegado gubernativo, el prior del Santo Espíritu, las demás autoridades locales y representaciones de todas las entidades de las sociedades recreativas que han llevado a cabo la organización de la fiesta. En sitio preferente estaban las madres y allegados de los soldados que pelean en Marruecos y el resto del salón estaba ocupado por numeroso público

El alcalde señor Ribas declaró abierto el acto, dando la bienvenida a las autoridades, agradeciendo su asistencia y dedicando palabras de elogio para los soldados, y dirigiéndose a las madres les indica que tengan confianza en el caudillo que les dirige, haciendo elogios del general Primo de Rivera.

El delegado gubernativo, don Jorge Villamide iniciador de la fiesta, empieza dando también las gracias a las autoridades y excusando la asistencia del patricio don Alfonso Sala, por tener a uno de sus hijos enfermo de suma gravedad. Hace una descripción, del soldado español, manifestando que no es un auxilio lo que se pretende dar, sino una pequeña demostración de cariño de los tarrasenses, sin distinción de clases, para estos abnegados hijos de la patria que pelean por el honor de la misma. Dice que no se ha pretendido obtener grandes cantidades, que se hubieran conseguido, sin duda, sin grandes dificultades, ya que los tarrasenses siempre están dispuestos a cooperar en todo. Lo único que se ha pretendido es llevar un pequeño recuerdo con motivo de las Navidades. Concluye haciendo un gran elogio del general Barrera. Su discurso fue sumamente aplaudido.

El presidente del Gran Casino, don José Ullés, habla para manifestar que no se trata de socorrer a unas pobres madres, pues éstas las rehusarían por dignidad; es solamente sumarse e identificarse con el verdadero espíritu patrio. Hace votos para que el año próximo las familias puedan pasar las Navidades al lado de sus hijos.

El gobernador señor Milans del Bosch felicita una vez más, a Tarrasa por tan hermosa fiesta, recordando que siendo capitán general revistó el somatén y tuvo la satisfacción de acompañar a S. M. en su última visita a esta ciudad. Añade que ha peleado en Marruecos haciendo vida de soldado, y sabe lo que se agradece al saber que se acuerdan de sus familias. Dice, dirigiéndose a las madres, que se vislumbra iris de paz, y que tengan confianza con los altos poderes. El general Barrera se congratula de poder asistir al acto, que es de satisfacción tan intensa, que llega al alma la expresión del amor. Felicita a Tarrasa y con palabras de consuelo se dirige a las madres diciéndoles que tengan confianza en Dios y sean bien cristianas para pensar que sus hijos defiendan la madre patria que es de todos, y concluye su peroración con un recuerdo a los soldados, que hace llorar y sollozar a las madres y allegados de los soldados. En seguida se repartieron, por partes iguales ocho mil pesetas recaudadas entre todo el vecindario. Seguidamente han regresado las autoridades a Barcelona.


—Alas.