jueves, 29 de octubre de 2015

La Vanguardia, Edición del miércoles, 07 mayo 1930, página 29

La Asociación del Real Pupilaje del Colegio Tarrasense convocó a todos sus socios para la celebración de la séptima reunión anual el día 4 del corriente y a ella acudieron los entusiastas de la fiesta, con sincero afecto y amistad constante, para renovar dulces recuerdos de tiempos que pasaron y revivir gratas intimidades de días venturosos para corazones que tienen bien grabado el cuño de verdadera nobleza.

 

Reunidos los venidos de distintas procedencias y distantes hogares con los hallados todavía en el pupilaje, pasaron a la capilla para asistir al santo sacrificio de la misa con cristiana atención y profundo recogimiento y ofrecer durante el mismo una piadosa oración por aquellos de sus compañeros, que ya pagaron su tributo a la muerte y vivan la eterna vida en la paz del Señor.

 

Convocados luego en el Salón de estudio, se procedió a la lectura del estado de cuentas del año anterior. Dióse después conocimiento a todos los asociados de que el premio de Honor había correspondido, en el presente curso, al aventajado joven don Ricardo Balil, quien está terminando sus estudios de ingeniero textil. Los aplausos de los concurrentes coronaron la designación hecha a favor del citado alumno.

 

Se determinó, a continuación, la renovación de cargos de la Junta directiva, pues, cesando los señores Juan Vilá, Manuel Quesada y José Armengol, como presidente, vicepresidente y secretario, respectivamente, fueron nombrados por aclamación los señores Salvador Font. presidente; José Bierge, vicepresidente, y Antonio Comas, secretario; quedando la elección del tesorero, que era actualmente el señor Balil a cargo de los alumnos del pupilaje, para ser designado oportunamente.

 

En el comedor se celebró, en franca amistad, el almuerzo acostumbrado. Presidió el acto el reverendo padre José M. Sirés, rector del colegio, acompañado del reverendo padre Adolfo Roger, fundador de la Asociación; del padre director actual, y de varios señores profesores de la Escuela Industrial de esta dudad.

 

El padre Roger brindó a todos los asociados unas palabras de cálido afecto y de entusiasta enardecimiento para que aprovecharan la vida en pro de nuevas energías, sin encerrarse en el egoísmo, que en nada fructifica para mejoramiento de los demás.

 

Dejó sentir agradables números musicales una orquestina, que amenizó la sesión y que mereció los aplausos de toda la concurrencia.

 

Con cariñosas frases de despedida entre los asistentes, se dio por finida la séptima reunión anual de la Asociación, fiesta que en nada ha desmerecido de las celebradas en los años anteriores.

 


— E.P.