miércoles, 15 de octubre de 2014

La Vanguardia, Edición del sábado, 04 junio 1927, página 26

MATADEPERA

Dos hechos bien lamentables son de registrar en estas columnas en la presente semana acaecidos en esta localidad, de los cuales fueron víctimas un joven arriero y un niño.

Como se desarrolló el primero lo cuenta el conductor del carro número 49 de esta matricula propiedad de don José Vall Grau, único testigo y víctima del accidente. Salió de esta población a las tres horas de madrugada con el carro cargado de boj y otras plantas destinadas a adorno de la exposición florícola de esta capital cuando, al llegar al cruce y paso a nivel de la vía del Norte, carretera de Matadepera a Sabadell, por no haber la cadena colocada, fue arrollado por el tren, siendo lanzado el conductor llamado Francisco Sellarés con el topetazo de la máquina fuera del carruaje a larga distancia, sufriendo contusiones de importancia. El mulo del carro resultó muerto. Seguidamente paró el tren de mercancías, recogiendo al herído y siendo trasladado al dispensario municipal de Sabadell, donde fue curado de primera intención y trasladado con un auto a su domicilio, a las once horas del día 27 dal pasado mes de mayo.

Otro suceso un tanto confuso también ocurrió al niño de seis años Vicente Fabra Navarro. El domingo último le ordenó su padre fuera al estanco a buscarle tabaco y cerillas. Se dice y parece probable que el niño encontró al medio de la calle un pistón de los que se usan para hacer estallar los barrenos de las canteras, y viéndose el niño con las cerillas y el pistón le ocurrió prenderle fuego, estallando el pistón y lesionándole el ojo derecho y causándole la pérdida de las extremidades de varios dedos. Al ruido de la detonación acudieron el señor juez y los padres de la criatura, siendo trasladado a su domicilio, prodigándole el médico señor Bernardo la cura momentánea, siendo trasladado al hospital de Tarrasa.

Se celebró con la solemnidad apropiada el domingo último el acto de tomar por primera vez la Comunión los niños y niñas de esta población, que no eran pocos.

La iglesia presentaba un brillantísimo aspecto, con macizos de flores de combinados valores y con gran derroche de alumbrado, por lo que cabe felicitar efusivamente a nuestro, celoso párroco por el buen gusto que imprime en tales actos.

Fueron entregados a cada comulgante un recordatorio muy original y de gusto exquisito regalo del veraneante don Camilo Benítez.

—Corresponsal.