sábado, 12 de octubre de 2013

La Vanguardia, Edición del domingo, 10 febrero 1924, página 8

Las escuelas de la Mancomunidad
Una representación de los obreros-alumnos de la Escuela de Artes y Oficios y de la Escuela del Trabajo, ha visitado al presidente de la Mancomunidad, haciéndole entrega de un documento, en el que después de hacer notar el entusiasmo con que han seguido siempre las enseñanzas que se dan en aquellos centros docentes dependientes de la Mancomunidad, exponen el caso en que se han visto de abandonar las clases, por hablárseles ahora en un idioma en que no entienden tan claramente las explicaciones del profesorado como, cuando la enseñanza se daba en la lengua catalana, con la cual están más familiarizados los alumnos exponentes.

Añaden éstos que, al saber que era el señor Sala el designado para la presidencia de la Mancomunidad, abrieron los corazones a la esperanza y volvieron a las clases, en la confianza de que aquellas escuelas volverían a ser como una prolongación de sus hogares y de sus talleres.

Los solicitantes hacen protestas de respeto y admiración a la lengua castellana, pero por no haberles sido bien enseñada y ser, por lo tanto, mal comprendida, ha sido causa del atraso y de la falta de eficacia de la enseñanza primaria, mientras que el catalán, que es el lenguaje de sus casas y de sus talleres, lo comprenden mejor y hace que sean más eficaces las lecciones que reciben, del profesorado.

Termina el documento pidiendo que se permita a los profesores dar sus explicaciones en catalán, como lengua de enseñanza y de relación. Y como entendemos—añade,—que es bueno saber y comprenden bien el castellano, se podría establecer una enseñanza seria del idioma oficial al lado de las enseñanzas técnicas hechas en idioma catalán.

Firman la instancia varios alumnos, cada uno de ellos en representación de la especialidad a que respectivamente dedican sus estudios.

El señor Sala les ha contestado, también por escrito, acusando recibo de su comunicación y haciendo notar que todos los ciudadanos, y él especialmente, en el lugar que ocupa, han de acatar las órdenes del poder público, y más aún en centros de enseñanza, donde es un deber contribuir con el ejemplo a la educación ciudadana, que es base de todo civismo.

Añade que en el punto concreto a que les solicitantes se refieren, ya ha comunicado al profesorado que si los alumnos no comprendiesen bien las explicaciones que se les den en castellano, las repitan en catalán, no faltando, de este modo, a lo que está mandado por la superioridad y dando cierta elasticidad que permita cumplir con los fines primordiales de la enseñanza. Estas órdenes—sigue diciendo el señor Sala,—más que a la fuerza, se han de cumplir con el convencimiento de que interesa a los alumnos, y muy especialmente a los obreros, que por medio de la cultura, de la honradez y del trabajo han de elevar su condición y ser útiles a la sociedad y a la patria, entender y hablar la lengua castellana, que habrán de utilizar en muchas ocasiones, especialmente fuera de Cataluña, en España y fuera de España.

Cita, el ejemplo de muchos de los obreros salidos de estas escuelas, que han ido a ponerse al frente de empresas establecidas, o que por sí han ido a establecerse en otras regiones de España, y algunos en América y que han tenido necesidad de hablar y de escribir la lengua castellana, cuyo conocimiento les es muy útil. Por esto, es en interés de los obreros, de su cultura y de su porvenir que se familiaricen con aquel idioma. Aparte de esto—agrega el señor Sala,—hay que reconocer que son muchos los obreros, hermanos en trabajo de los solicitantes, que, hijos de otras regiones de España, han venido a Barcelona a laborar con su sudor por nuestra riqueza, y sería injusto cerrarles el camino de la cultura. Por otra parte, yo, que he pasado toda mí vida entre obreros, puedo afirmar que no existe el desconocimiento absoluto de la lengua castellana, como lo demuestra el hecho de que en todos los conflictos sociales, en las huelgas, muchas de las proclamas, hojas, etc., están escritas en castellano, y lo mismo se puede observar en los periódicos que representan a la clase obrera.


Termina el documento del presidente diciendo que atendiendo a los fines de la enseñanza, que es lo que debe interesar a todos, hablará al Consejo para, establecer clases de castellano para, aquellos obreros que, como dicen los solicitantes lo ignoren en absoluto, y ofreciéndose como particular y como presidente de la Mancomunidad para apoyar estas escuelas, que considera como una obra social de la mayor importancia.