viernes, 4 de octubre de 2013

La Vanguardia, Edición del martes, 29 enero 1924, página 20

EN TARRASA
Revista de Somatén
(De nuestro corresponsal)

El pasado domingo se celebró la revista del Somatén de Tarrasa.

En el tranvía eléctrico de las once llegó el capitán general, don Emilio Barrera, acompañado del jefe de Estado Mayor general Despujol, del general de somatenes señor Pereyra y de sus respectivos ayudantes, junto con el vocal de la comisión organizadora don Alfonso Sala. Aguardábanles el alcalde don Miguel Argemí, el delegado gubernativo señor Villamides, juez de instrucción, juez municipal, el señor prior, el rector de las Escuelas Pías, el director del pensionado de la misma, el teniente coronel comandante militar de la Caja de Reclutamiento presidiendo una comisión de señores jefes y oficiales, los diputados provinciales señores Armengol y Parés, el director de la Escuela Industrial señor Baltá de Cela, los subdelegados de Medicina y Farmacia, representaciones del Instituto Industrial, Mutua Fabril, Cámara de Comercio, cabos y subcabos del somatén, maestros nacionales, teniente jefe de la guardia civil, jefe de Telégrafos, los agentes gubernativos señores Álvarez y Rodríguez, jefe de la guardia municipal, una numerosa representación de cívico-somatenistas y numeroso público.

En el andén de la estación estaba formada la ronda del somatén que con bandera y música tributó los honores de ordenanza.

Hechas las presentaciones de rúbrica, la comitiva subió a los autos que, al efecto, estaban preparados, dirigiéndose todos hacia la Casa Consistorial, donde fueron recibidos por una comisión de concejales, presidida por el teniente de alcalde señor Piera, quienes, después de cumplimentar a las autoridades y representaciones mencionadas, las obsequió con un lunch.

A seguido se trasladaron al paseo, en donde estaba formado el somatén, al que detenidamente revisó el general Barrera, en unión de sus acompañantes. Terminado el acto, se dirigieron a la iglesia del Santo Espíritu, donde oyeron misa. Ejecutó la banda militar la Marcha Real en el momento de alzar.

Al salir de la iglesia encaminóse la comitiva al Palacio de la Escuela Industrial; fue recibida, en el vestíbulo, por el director y los profesores, dirigiéndose todos a visitar los talleres, laboratorios y clases, de cuya visita sacaron los visitantes una impresión en extremo satisfactoria. Trasladados al despacho del director, el general Barrera firmó en el libro de honor, en los siguientes términos:

«Conforta el ánimo y enorgullece el visitar esta Escuela, el entusiasmo, asiduidad e interés con que se cultiva la enseñanza: Nada hay como la voluntad, cuando va unida a la inteligencia para conseguir resultados máximos, y en esta Escuela imperan mucho y de modo extraordinario. Así se trabaja por la región y por la Patria.—Tarrasa 27 enero 1924.— Emilio Barrera.

Se celebró luego, en el Gran Casino, un banquete en obsequio a los ilustres forasteros, al que concurrieron unos doscientos comensales. Ocupó la presidencia el capitán general señor Barrera, quien tenia a su derecha al senador vitalicio don Alfonso Sala y a su izquierda el alcalde don Miguel Argemí, más las personalidades y representaciones antes mencionadas.

Al descorcharse el champaña, habló D. Alfonso Sala, y en nombre del somatén ofreció el banquete al capitán general y demás autoridades allí congregadas. Hizo resaltar el rasgo del general Barrera, quien, al salir de la iglesia, quiso ir a testimoniar su pésame a la familia del señor Castella, asesinado cuando el asalto de la Caja de Ahorros.

Recordó que en una fiesta igual, celebrada hace dos años, con asistencia del actual presidente del Directorio militar, señor Primo de Rivera, y subsecretario de Gobernación señor Martínez Anido, pronunciaron sendos discursos, que si ahora pudieran ser reproducidos, a todos parecerían profecía de lo sucedido a partir del 13 de septiembre último. Después de enaltecer la obra del Directorio, dice al general Barrera que la parte sana del pueblo catalán está con ellos. (Grandes aplausos).

Debido a faltas políticas cometidas por aquellos estadistas, que hasta hace poco gobernaron, el ejército púsose al lado del pueblo, como hermanos que son para purificar al país de tantos desaciertos como aquellos habían cometido. (Muy bien). El camino de regeneración es fatigoso; pero lo mismo él que el general Barrera son optimistas, porque el ciudadano mantiene el instinto de conservación y de rectitud porque el pueblo catalán, que es decir el pueblo español, conserva el espíritu de trabajo y de justicia.

Cree que hay que mantener nuestras tradiciones regionales, para servir de estímulo al resto de España, sin hipocresías unidas, puesto el corazón en la mano.

Terminó diciendo que hay que hacer obra armónica de pacificación y que, guiados por el capitán general, los catalanes todos, a su lado, servirían a Cataluña y a España.

El señor Sala fue ovacionado y felicitado al final de su discurso.

El alcalde, señor Argemí, al levantarse para hablar, fue largamente aplaudido y dijo que, en su calidad de alcalde, y en nombre de la ciudad se adhería al acto, que honraba a Tarrasa.

Al levantarse el general Barrera fue entusiastamente aplaudido. Indicó que estaba tan impresionado, que no puede menos de recordar las palabras del poeta, ya que su emoción es tan intensa, que causa frío en la espalda y ensancha el corazón: El acto que acaba de celebrarse—añadió—habla con elocuencia de lo que puede esperarse de un pueblo tan noble, tan digno y tan lleno de patriotismo.

Da las gracias al somatén, enalteciendo su noble misión y añade que gran parte de la excelente organización que éste tiene, se debe al esfuerzo de ese ilustre, honrado, leal y caballeroso patricio, llamado dentro de poco a ejercer grandes destinos, que bien lo tiene merecido quien, como él, ha trabajado por la región y España. (Grandes aplausos).

No es adulación, no es servilismo al felicitar al señor Sala que ha demostrado ser un hombre de convicciones, que ha sostenido siempre el mismo ideal y ha trabajado por su región y por España con un valor cívico muy raro de encontrarlo en estos tiempos. «Yo felicito al señor Sala,—siguió diciendo,—por ser un hombre patriota que siempre marcha por el camino recto. (Muy bien, muy bien) y me enorgullezco de tenerlo por consejero honrado. Los somatenes los consideramos como la reserva del ejército y unidos hemos de trabajar por el bien de la región y de la Patria, y siempre unidos como españoles.»

Condena enérgicamente el separatismo, y dice que aquellos que, con su exaltación, desprecian a su madre, es verdad que merecen el desprecio y nuestra execración; pero también hemos de considerar que son hermanos nuestros y hemos de procurar atraérnoslos, y que vengan a nuestros brazos como hijos pródigos. (Los aplausos son calurosos). El día que esto suceda, podremos festejar con un banquete nacional a los que han vuelto al regazo de su madre. (Muy bien).

Para mí no hay ninguna diferenciación entre catalanes, gallegos y aragoneses, ya que sólo hay españoles; españoles y nada más que españoles. (Calurosa ovación).

Manifiesta que con las ideas vertidas por políticos sin conciencia íbamos al comunismo o a otra cosa peor. Afortunadamente, el gobierno del Directorio hace presagiar días de paz y bienandanza.

Añade que se habían predicado ideas disolventes contra la patria, y el sacerdote, que en vez de cumplir su santa misión, predica odios en vez de los Santos Evangelios, es un mal sacerdote. El maestro que en el alma del niño, que es maleable como el barro, no le inculca el amor patrio, es peor que un malvado.

Trabajemos unidos a los elementos sanos y no rechacemos a nadie si son españoles, recibámoslos con los brazos abiertos. Se refiere a la visita hecha a la viuda del somatenista que fue asesinado, y dice que al ponerse a los pies de la viuda, sentía envidia y admiración a la vez por el que había muerto en cumplimiento de su deber, defendiendo el emblema del somatén.

Vamos adelante, dice, con la obra empezada. Este gobierno llegará hasta el fin, cueste lo que cueste. El emblema del somatén será empleado por todos los hombres de buena voluntad.

Terminó su elocuentísimo discurso dando un grito de Viva Cataluña, siempre, siempre y siempre española. (Los aplausos estallan fragorosos).

Terminadlo el banquete se expidió el siguiente telegrama:

«Presidente Directorio Militar. Reunido Somatén Tarrasa, presidido digno capitán general Barrera, eleva a vuecencia respetuosa, adhesión y saluda con efusión en su persona a todos los somatenes españoles hermanos. ¡Visca Espanya! Cabo del partido: Amadeo Torrens. Vocal C. O.: Alfonso Sala.»


Los edificios por donde pasó el capitán general y su acompañamiento lucían colgaduras.