martes, 22 de octubre de 2013

La Vanguardia, Edición del martes, 11 marzo 1924, página 15

En el teatro Alegría, que estaba lleno por completo, dio su anunciada conferencia el ex diputado a Cortes don Marcelino Domingo. Desarrolló el tema: «La hora de las izquierdas.

Asistió, en representación del delegado gubernativo, el agente don Antonio Rodríguez.

El conferenciante manifestó que las gentes se preguntan qué hacen y dónde están las izquierdas. Cree que debe decirse: qué hacen y dónde están los hombres, pues en España solamente hay espectadores.

Recordó que Pi y Margall y Salmerón hicieron la misma pregunta a raíz de la guerra de Cuba.

Dice que la verdadera hora de las izquierdas ha sido a raíz de la guerra mundial.

Compara a Lenin con Macdonald, y dice que Lenin se encontró con el pueblo ruso, el más reacio a la renovación del idealismo izquierdista.

Hizo historia de la evolución fascista en Italia y de las condiciones de Mussolini, quien, juntamente con Lenin, han sido los únicos hombres que han resurgido en el mundo después de la guerra.

Opina que no debe formarse un nuevo partido, sino ocupar cada cual el puesto que en el que pertenece tiene señalado, siendo las normas de estas fuerzas: república, federalismo y socialismo, que será la doctrina y el ideal que una a las izquierdas de España.

El acto terminó sin incidentes.

En el teatro Principal ha dado su quinta conferencia el reverendo doctor Montagut.

Presidió el barón de Viver.

El delegado gubernativo, don Jorge Villamide, pronunció breves palabras, enalteciendo la personalidad del barón de Viver. Lee un telegrama en el que se da cuenta del brillante triunfo de nuestras tropas en África.

Seguidamente hizo uso de la palabra el reverendo doctor Montagut, quien dice que trató, en anteriores conferencias, de la crisis del patriotismo y del amor a la patria, que debe exaltarse en la escuela.

Hoy, dice, hablaré de la ciudadanía y de la necesidad de que todos seamos patriotas.

Manifiesta que hay que guardar el respeto debido a las autoridades y al jefe de Estado, quien representa al país. Añade que un sacerdote expulsado de Francia besó el retrato de Poincaré, y es que con ello besaba a su patria. Hay que inculcar respeto a la autoridad y nunca atacar su honor. Sin autoridad no se puede vivir.

La patria la hacemos todos, dispuestos al sacrificio.

Alude al discurso pronunciado por don Marcelino Domingo, manifestando que se ha dicho que es la hora de las izquierdas; y dice que es la hora de los hombres honrados que quieran laborar por Cataluña y por España.

Al terminar su conferencia es largamente aplaudido.

El barón de Viver dirige un cariñoso saludo a don Alfonso Sala, cuya labor y méritos elogia.

Termina con un viva a Cataluña y otro a España, en medio de grandes aplausos.


Corresponsal.