jueves, 5 de febrero de 2015

La Vanguardia, Edición del jueves, 08 marzo 1928, página 7

Tribunales

VISTA DE CAUSAS

Sección cuarta.—Como anunciamos, comenzó ayer la vista de la causa instruída por el juzgado de Tarrasa contra Pedro Bossons Poch y su hijo Esteban Bossons Cos, que mataron a Juan Bossons Cos, hijo y hermano, respectivamente, de aquéllos.

El hecho ocurrió a unos dos kilómetros de Tarrasa, en el sitio conocido por «La Cuneta c'an Mollor», el mes de marzo del año pasado.

Según el escrito de la acusación fiscal, los dos procesados, sujetos de mala conducta, por cuestiones de intereses, sostenían frecuentes reyertas con el interfecto, porque éste, hombre trabajador, de cortos alcances intelectuales, se negaba a facilitar a aquéllos, el dinero que tenía en la Caja de Ahorros, parte del cual provenía la venta de una casa heredada de su difunta madre y el restante de sus ahorros.

Los procesados habían dilapidado en vicios, la parte que les había correspondido de dicha venta y pretendían dilapidar la de Juan, a Io que éste se oponía enérgicamente, por cuyo motivo le habían amenazado de muerte.

Comprendiendo los procesados, que por la violencia nada conseguirían, apelaron a otros procedimientos y, para poner en práctica su plan, se dirigieron a la casa de campo de Ullastrell, en que trabajaba Juan de mozo de labranza, y, con engaños, a las ocho de la noche, le hicieron salir de la casa y después de hacerlo andar, siguiendo por la vía férrea, hasta el sitio antes indicado, le embriagaron con un vino en que habían mezclado otros licores y, agua con la disolución de puntos, conocidos con el nombre de «tagarninas», le arrojaron a un pozo que había allí cerca y cuya boca hablan disimulado con ramas de árboles, y una vez le hubieron tirado al pozo, cogieron dos piedras de tres arrobas de peso cada una y se las arrojaron encima, ocasionándole la muerte.

El crimen fue descubierto días después y los dos procesados fueron detenidos el día 16 de abril, mientras preparaban los documentos para apropiarse de los bienes del muerto.

Esteban Bossons ha sufrido condena por robo.

Según el fiscal, estos hechos constituyen un delito de parricidio por lo que se refiere a Pedro Bossons, con las agravantes de alevosía, premeditación y nocturnidad, y en cuanto a Esteban, lo considera autor de un asesinato con las agravantes de parentesco, alevosía y premeditación, y pide que se imponga a cada uno, la pena de muerte.

Por la gravedad de la pena que para los procesados se pide, el tribunal está formado por cinco magistrados: el señor Aldecoa, presidente, y los señores Iturriaga, Rodríguez, Contreras, Carrizo y Pérez Martínez.

La acusación está a cargo del fiscal jefe, señor Bonilla.

La defensa de los profesados, está encomendada a dos letrados designados en turno, de oficio, los que piden la absolución.

Pedro Bossons Poch, padre de la victima, de 59 años, casado. Pastor de oficio. A preguntas del fiscal dijo que es viudo y que hacía un año aproximadamente que había fallecido su esposa al ocurrir el hecho. Dijo también que vivía con su mujer al morir aquélla, pero, apretado a preguntas sobre este punto, confesó que estaban separados por disgustos habidos con ella. Añadió que al morir aquélla, dejó una casita que vendieron los hijos, repartiéndose el dinero, no dándole al procesado ninguna cantidad. Dijo también que no iba a la masía donde trabajaba su hijo a pedirle dinero y que no sabe cuál fuera aquélla y que no quiere el dinero de sus hijos.

Negó también que el día 20 de marzo cuando se cometió el hecho fuera a la masía donde trabajaba el hijo sacándolo de allí diciéndole que tenían una colocación y llevándoselo engañado.

También, dice que es falso que embriagara al hijo ni que lo hubieran echado a un pozo.

A preguntas del fiscal, dice que si él declaró otra cosa a raíz del hecho donde se confesaba autor, fue obligado a ello porgue le maltrataron.

Se le exhibe un papel que estaba redactando en compañía de otro mendigo en una choza al ser detenido por la guardia civil en Sabadell para despistar a las autoridades, negando que fuese suyo.

Terminó negando toda participación en el hecho.

Esteban Bossons Cos, de diecinueve años, soltero, obrero. Ha estado procesado por robo. Dice que a la muerte de su madre vendieron una casita en 600 pesetas. Dice que no era cierto que fuera su padre continuamente a pedirle dinero a su hermano. Asegura que su padre quería a toda costa cobrar una participación de la casa.

A mí me encontró, dijo, en Sabadell mi padre cuando yo me había gastado el dinero y me obligó a seguirle bajo amenaza de que me mataría.

Esto ocurría el domingo antes del hecho, que fue cuando su padre le expuso el propósito de matar a Juan, si no le entregaba dinero. Continúa diciendo que se dirigieron a la masía donde trabajaba su hermano y allí prepararon el vino con «tagarninas». Llamaron al hermano y marcharon a la choza donde quedó su padre con Juan marchando él a recoger leña para hacer fuego. La choza había sido construida encima del pozo donde pensaban arrojar a la victima. Volvió con leña y encendieron fuego y entonces fue cuando el padre empujó a Juan arrojándole al pozo que estaba disimulado por unas ramas.

El declarante dice que intentó salvar a su hermano ocn una cuerda, impidiéndolo su padre.

Asegura que es cierto que le arrojaron unas piedras encima.

Después de cometido el hecho marchó el declarante a Sabadell a casa de una tía suya.

Asegura que es verdad que su padre escribía un anónimo para despistar a la autoridad.

A preguntas de la defensa dice que no ayudó a su padre a matar a Juan ni sospechaba que iba a matarlo de aquella manera y no pudo salvarle el declarante, porque estaba débil por encontrarse enfermo.

Dice que al ocurrir el hecho, la víctima estaba embriagado, pero no su padre, que estaba sereno.

Dice que no es cierto que le aconsejaran los reclusos de Tarrasa que echara la culpa a su padre, porque sino se la cargaría el declarante.

Asegura que lo que hizo, fue obligado por las amenazas de su padre.

A continuación se celebró la prueba pericial, compareciendo los doctores señores Coroleu, Canivell, Cistaré y Cadafalch, estos dos últimos, de Tarrasa.

Estos, que practicaron la autopsia, describen las heridas y su situación.

Aseguran que las heridas determinantes de la muerte, era una muy profunda, situada en la cabeza y suponen que le fue producida por una de las piedras que le arrojaron, más que por la caída.

Se efectuó después la prueba testifical.

Juan Canal, de dieciséis años, soltero, labrador. Es uno de los que denunciaron el hallazgo del cadáver al ir a regar con el agua del pozo en que éste fue arrojado. Al bajar el cubo éste chocó con el cuerpo de la víctima.

Dijo que dentro de la barraca se notaban señales de haber devuelto una persona y se notaba que habían hecho dentro de la barraca lumbre con unas cañas.

Fueron renunciados dos testigos.

Enrique Caminal, viudo, labrador. Dice que se enteró de que en el pozo había un cadáver porque se lo dijo el hijo del dueño de la finca y que las piedras que notaron a faltar pesaban de dos a tres arrobas.
Batrolomé Torrellas, primo de la victima. Dice que su madre guardaba la libreta de ahorros de Juan. Dice que Juan era un poco tonto, pero muy bueno y había oído decir que el procesado Pedro castigaba con frecuencia a Juan.

Se enteró del hecho en un café, el sábado siguiente de la comisión del delito.

No vio a los procesados hasta que los detuvo la guardia civil.

Angela Carrera. Dice que al procesado Esteban conoce, pero no al padre.

Es tía de Esteban y guardaba la libreta de ahorros de Juan. No sabe nada del  crimen.

Asegura que Pedro hacía año y medio que estaba separado de su mujer, pero no sabe los motivos.

Juan Salarich, dueño del café de Sabadell donde se reunieron los procesados el día antes, pero no recuerda lo que bebieron.

No sabe nada acerca del crimen.

Los procesados acostumbraban a ir a su establecimiento los días festivos, pero no se enteraba de lo que trataban.

Juan Rodó Anglada. Dice que Juan estuvo trabajando en su casa y era muy trabajador.

Asegura que no lo veían en su casa, pero lo esperaban cuando salía Juan.

Asegura que Pedro, unos días antes amenazó a su hijo Juan con un palo porque no le daba dinero.

El declarante, que es dueño de la masía donde trabajaba Juan, declaró algunos extremos que perjudican a los procesados.

Asegura que todos los domingos iban a buscar a Juan y el domingo, día que se llevaron a la víctima para matarle, fue a buscarlo Esteban, y el padre les esparaba en una calle próxima.

Don Manuel Pintado Pico, teniente de la guardia civil. Es el que levantó el atestado por la muerte de Juan.

Asegura que al ser sorprendidos en la barraca por el cabo, éste los encontró redactando un anónimo.

Joaquín Oliva, cabo de la guardia civil. Dijo que al detener a Pedro le sorprendió con otro individuo redactando un anónimo para despistar a la policía. Conoce al hijo al que había detenido varias veces y del padre, sabía que tenia una conducta que dejaba mucho que desear.

Juan Gubianas. Dice que Esteban estuvo en su casa trabajando cuatro días y le despidió porque no sabía trabajar.

José Carramiñana, jefe de la guardia urbana de Tarrasa. Dice que conoce a Esteban porque había sido detenido varias veces por delitos contra la propiedad.

Juan Vilella. Dice que no conoce a los procesados.

El fiscal y las defensas, después de renunciar a algunos testigos, elevaron a definitivas sus conclusiones provisionales.

A la una se levantó la sesión hasta hoy a las diez de la mañana.