lunes, 20 de junio de 2016

La Vanguardia, Edición del martes, 07 julio 1931, página 8

Lo que dice el director del distrito telefónico

A la una y media de la tarde el director de este distrito telefónico, señor Gil Merino, recibió a los periodistas.

Les manifestó que tenía noticias de que en muchas otras poblaciones del distrito telefónico se trabajaba con normalidad, o a lo más, con pequeñas deficiencias y demoras, originadas por la ausencia de una exigua parte del personal.

En Barcelona — añadió — el servicio urbano se presta normalmente y el interurbano con sensibles limitaciones que espero corregiremos en breve. De todos modos, creo que el servicio oficial y de prensa se dará sin entorpecimiento alguno.

Dijo que trabajaban entre las cuatro centrales de Barcelona unas sesenta o setenta personas., las cuales son suficientes para prestar los más urgentes e indispensables servicios.

Como el total de obreros y empleados ocupados en la compañía pasa de setecientos, puede, de consiguiente decirse que por el momento huelga un noventa por ciento.

Añadió el señor Gil Merino que él es optimista y espera que los huelguistas se vayan reintegrando al trabajo a medida que adviertan que la huelga no es general en toda España, ni mucho menos, y que por otra parte el Sindicato se dé cuenta de que lo esencial es tratar sobre las bases de trabajo y no presentar cuestiones previas tales como la readmisión de un funcionario de Valencia suspendido de empleo por no haber cumplimentado una orden que se le dio y algunos otros casos por el estilo. Yo creo — dijo el señor Gil Merino — que lo importante es llegar a un acuerdo por lo que respecta a las demandas de los obreros y empleados, y después ir tratando las otras cuestiones secundarlas, una a una y separadamente, para darles la solución conveniente en cada caso.

Dijo después que se trabajaba con normalidad en Zaragoza, Sabadell, Tarrasa y otras poblaciones del distrito; que en Mataró, Manresa y Badalona se trabajaba con parte del personal y que por la tarde se restablecería el servicio en toda su integridad, y que, lo que quedaba demostrado era que, salvo en Barcelona, no había habido unanimidad en el movimiento.

Hizo notar que los huelguistas observaban una actitud correcta y que no habían cometido ningún acto de sabotaje, lo que pone de relieve su civilidad.

Terminó diciendo que sus noticias eran las de que en toda España el servicio de teléfonos se prestaba con la regularidad de siempre, pues en la ciudades más importantes la huelga no había tenido repercusión.