domingo, 8 de diciembre de 2013

La Vanguardia, Edición del martes, 02 septiembre 1924, página 19

TARRASA
La colonia escolar madrileña

Ayer mañana, en el tranvía de las diez, llegó la colonia escolar madrileña acompañada del señor Ainaud y las profesoras señoras Cabré, Serra, Martí, Hortelano y Vergé y los profesores señores Puig, Serra, Cantó y Broton.

Aguardaban en la estación a los expedicionarios, el delegado gubernativo don Jorge Villamide, el alcalde accidental don Narciso Ventalló,  los diputados señores Armengol, Parés y varios concejales.

Desde la estación pasaron a visitar varias fábricas, entre ellas la «Anónima de Peinajes e hilaturas» y la de los señores Aymerich y Amat, a fin de poder apreciar las diferentes transformaciones que sufre la lana desde que sale de la oveja hasta que está convertida en tela.

Visitaron luego el Ayuntamiento, siendo recibidos en el salón de sesiones por el delegado gubernativo, el alcalde y varios concejales.

El delegado gubernativo les dio la bienvenida, diciéndoles que desde una ciudad de las más bellas de España, como era Barcelona, y en donde podían haber apreciado en los días que en ella habían permanecido, que efectivamente, como dijo Cervantes, era el archivo de la cortesía. habían venido a la ciudad de Tarrasa, que tenía por característica la actividad y el trabajo.

Encareció a los pequeños escolares que a su regreso a Madrid comunicaran a sus compañeros las impresiones que de aquí se llevaban, con lo que harán un gran bien.

Terminó con un viva a España, que fue contestado por todos.

Uno de los niños vitoreó al alcalde, a Tarrasa y a su delegado gubernativo, cuyos vivas fueron coreados con entusiasmo por los demás compañeros.

A la una se dirigieron los expedicionarios a «Las Fonts», comiendo en medio del bosque y disfrutando de las bellezas que allí brinda abundantemente la naturaleza.

Fue presidida la comida por el delegado gubernativo Villamide y asistieron el alcalde de Tarrasa señor Ventalló, el alcalde accidental de Barcelona señor Ponsá, los diputados provinciales señores Armengol y Parés y algunos concejales de Barcelona y Tarrasa.

Al descorcharse el champán, el delegado gubernativo señor Villamide en nombre del alcalde de Tarrasa y en el suyo propio, dirigió la palabra a los comensales, siendo su discurso Interrumpido repetidamente por los aplausos.

Empezó el señor Villamide manifestando que no acertaba a exponer en el grado justo todo lo que aquel acto y la visita de los escolares madrileños le inspiraban. Hay que enseñar a los niños, al propio tiempo que se solazan y adquieren salud y vigor, aprovechando la pausa escolar impuesta por los rigores caniculares, a que conozcan a su país.

Se felicita de este primer paso tan satisfactorio en esta obra de educación practica. Estos niños y sus profesores serán heraldos que proclamen en Madrid cuanta es la cortesía y el cariño que saben poner los pueblos de Cataluña en los de las demás regiones. Esto despertará en otros niños y en los mayores el deseo y el afán de conocernos y de laborar unidos.

Dedicó, luego, un saludo, lleno de veneración y afecto, al preclaro hijo de Tarrasa don Alfonso Sala, a quien se debe el acto que se celebra, y termina haciendo votos porque en un día no lejano, pueda España entera fundirse en el abrazo cordial que deponga toda pasión y que es lo único que hace falta para lograr su prosperidad y su dicha.

Brindaron, a seguida, el señor Parés y el alcalde accidental de Barcelona señor Ponsá, quien dio las gracias al señor Villamide por los conceptos que había dedicado al Ayuntamiento de la ciudad condal.

Concluido el banquete, los niños y las autoridades visitaron la granja de dan Tomás Parellada, dirigíanse acto seguido a «can Amat», propiedad ríe don Alfonso Sala, en cuyos frondosos jardines se obsequió a los niños y a las autoridades con una exquisita merienda.

Los excursionistas regresaron en el tren de las siete, muy satisfechos de las atenciones recibidas.


—Corresponsal