lunes, 21 de julio de 2014

La Vanguardia, Edición del jueves, 30 septiembre 1926, página 21

MATADEPERA

Es admirable el aspecto que ofrece la población al morir la tarde de los domingos y demás días festivos, cuando los cazadores, cansados y rendidos, llegan de cacería, los más cargados de conejos, otros con hermosas perdices y otros con la vivaracha ardilla.

El domingo último sumadas las cabezas cobradas en el acotado de la Sociedad de Cazadores de ésta, importaron 321. «La Cassera grant», que patrocina don Juan Mitjana, de esa, por ser oriundo de ésta, poseer buenos perros y conocer todas las madrigueras, los de esta colla, solamente, cazaron 97 conejos, trece perdices y tres ardillas.

También hizo buena presa la colla Unió y Jazz-band. No hay que decir que la mayoría de las familias de Matadepera comen conejo bueno y sabroso.

En los jardines de la casa que posee en ésta el señor Taché fue dado por la «Agrupació Choral de Matadepera» un concierto y con dicho motivo fueron invitadas por dicho señor sus amistades, las que fueron obsequiadas con dulces, vinos y tabacos, haciendo los honores de la casa la distinguida esposa y demás familia.

Cantáronse con muy ajuste «La doncella de la costa», «Cansó de taberna», «Himne al arbre fruiter» y «La Dansa de l'Amor», siendo aplaudidos y felicitado su director don Antonio Morera por el singular acierto con que dirige la masa coral.

Lenta, pero de una manera progresiva, va desarrollándose la campaña de setas.

Hasta la fecha ha cuajado de una manera estupenda la llamada clase «ous de reig», sosteniéndose en mercados durante quince días. Ahora decae y empieza a darse la famosa clase del «rovelló».

Para muestra y por su originalidad citaré un caso ocurrido el domingo último. Salió de Tarrasa un padre con sus dos hijos para buscar setas todo el día. Se dirigieron al punto conocido por Girbau y a las dos horas de buscar encontraron setas y por el temor a que se las pillaran, uno de los hijos fue a vaciar la cesta en Tarrasa, seis kilómetros a pie, mientras los otros continuaron buscando y acumulando setas. Volvió el hijo con dos cestas vacías, que llenaron nuevamente, siendo el total de setas recogidas 89 kilos y que se cotizaron en el mercado de Tarrasa a seis pesetas el kilo.

--Corresponsal.