lunes, 29 de agosto de 2016

La Vanguardia, Edición del domingo, 27 diciembre 1931, página 8

SANGRIENTO CHOQUE ENTRE LA GUARDIA CIVIL Y UNOS PISTOLEROS

Un paisano muerto y un guardia herido. Cómo ocurrió el suceso

En las primeras horas de la madrugada de ayer en la carretera de Tarrasa a Sabadell ocurrió un sangriento suceso del que fueron protagonistas los ocupantes de un misterioso automóvil que se dió a la fuga y una pareja de la guardia civil.

El suceso ocurrió, según las referencias particulares, del modo siguiente.

Alrededor de la medianoche un individuo contrató en la plaza Galán y García Hernández, de Sabadell, un auto-taxi de la empresa «Autos Valles», conducido por el chófer José Cuscó, para dar un paseo hasta Tarrasa.

El automóvil, con su ocupante, dirigióse, por la nueva plaza Mercado, hacia la calle Calderón, donde se detuvo para dar lugar a que subiera otro pasajero que estaba esperando.

Poco después, al llegar a la carretera de Tarrasa, ordenaron los viajeros al chófer que se detuviera y entonces subió al vehículo un tercer personaje, asimismo vestido correctamente y con abrigo.

Una vez los tres misteriosos viajeros en el auto, éste, por orden de los ocupantes marchó hacia Tarrasa, pero apenas habían avanzado unos ciento cincuenta metros, en el lugar llamado Can Barba, cerca del Cementerio Nuevo, la guardia civil que prestaba servicio de vigilancia y a la que el auto había infundido sospechas, les dio el alto, obligándoles a detenerse.

Entonces uno de los viajeros se apeó del coche al parecer con intención de enseñar la documentación, pero introduciendo su. mano en el bolsillo interior de la americana, hizo funcionar una pistola con la que hizo cinco disparos, que hirieron al guardia civil José Martínez.

Inmediatamente el agresor, fue a protegerse con el automóvil, desde detrás del cual aún hizo algunos disparos más.

El guardia civil que no resultó herido disparó enseguida contra el agresor y éste fue entonces a guarecerse detrás de un poste de la línea conductora de fluido eléctrico, pero los disparos del guardia civil le alcanzaron antes de que se parapetase, cayendo muerto al suelo.

Uno de los proyectiles le destrozó una pistola «Parabellum», que llevaba puesta en el cinto, además de la que esgrimía. Los individuos que habían permanecido en el automóvil, intentaron acudir en su auxilio, pero en aquel momento llegaba un automóvil que, ocupado por varios jóvenes de Tarrasa, se dirigía a Sabadell, y entonces los ocupantes del auto, obligaron al chófer a que se pusiera en marcha el coche, dirigiéndose velozmente hacia Tarrasa, con las luces apagadas.

El coche continuó su camino hacia el interior de la ciudad, y al llegar frente a la calle de Topete, los individuos que lo ocupaban obligaron al chófer a parar el vehículo y descendieron del mismo, después de amenazar al chófer con matarlo si decía algo, obligándole, a la vez, a que continuase en dirección a Rubí.

El automóvil utilizado por los agresores, es un coche marca «Plymouth», color verde oscuro, conducción interior y que ostenta número de matrícula de la provincia de Barcelona, propiedad de «Autos Valles», que lo dedica a auto taxis.

Al llegar a Rubí, la guardia civil, que ya había sido avisada, detuvo al auto, aprisionando al conductor.

Avisado el juzgado de Tarrasa, personose en el lugar del suceso, ordenando el levantamiento del desconocido, que se hallaba en el barranco al pie de la valla del Cementerio Nuevo y ordenó su traslado al depósito judicial de Tarrasa.

Por una cédula hallada en uno de los bolsillos de la chaqueta del muerto, se ha podido proceder a la identificación. Se llamaba José Diellés Álvarez, de 31 años, conocido en Tarrasa, por haber frecuentado dicha ciudad con alguna frecuencia.

En su poder se hallaron 1.600 pesetas, una sortija con brillantes valorada en unas mil pesetas y un reloj de oro.

Se tienen sospechas de que dicho sujeto fue uno de los que tomaron parte en el asalto a la sucursal del Banco Urquijo, en Manresa, perpetrado hace unos meses y cuyos autores no fueron habidos.

El guardia civil José Martínez que resultó herido en una rodilla al ser agredido por uno de los ocupantes del automóvil que había detenido en las inmediaciones del Cementerio Nuevo de Tarrasa, ha ingresado en el hospital de dicha ciudad, habiendo sido calificado su estado de pronóstico reservado.

El guardia que repelió la agresión y causó la muerte de uno de los pistoleros se llama Amadeo Martínez Martínez.

El individuo muerto residía en Manresa, donde tiene su familia, si bien, como ya hemos dicho, su cédula estaba expedida en Sabadell.

¿Se trataba de una reunión de pistoleros?

Parece ser que la policía tenía noticia de que en Tarrasa debían coincidir anteayer y ayer un importante núcleo de pistoleros y atracadores que iban a ponerse de acuerdo respecto a actuaciones futuras. Lo que parece ser que ignoraba la policía era el lugar y la hora en que debía celebrarse la reunión.

Por este motivo se extremó la vigilancia en. las carreteras y se adoptaron otras medidas de precaución.

En cuanto se tuvo noticia de lo ocurrido, la guardia civil y la policía de Tarrasa, practicaron gestiones para dar con los ocupantes del automóvil.

En la fonda, Buenavista, de dicha ciudad, hallaron a tres individuos que estaban esperando a otros que, al parecer, debían tomar parte en una cena que estaba dispuesta para veinte comensales. En dicha fonda se había dispuesto también alojamiento para los que tenían que asistir a la cena.

Practicada la detención de los tres desconocidos, fueron halladas en su poder varias proclamas subversivas.

También se asegura que en la carretera fueron practicadas algunas otras detenciones, así como en Sabadell. Parece ser que en total hay unos quince detenidos.

El juzgado de Tarrasa al que ha correspondido instruir las diligencias del suceso que dejamos narrado, continúa trabajando activamente a las órdenes del juez de primera instancia, don Jesús León, para conseguir el esclarecimiento de los hechos y lograr la captura de los agresores que lograron escapar.