lunes, 22 de agosto de 2016

La Vanguardia, Edición del viernes, 27 noviembre 1931, página 4

Tres atracos en la carretera de Tarrasa a Sabadell

En las primeras horas de la noche, salió de Tarrasa en dirección a Sabadell, un automóvil particular ocupado por dos señoras, dos caballeros y el chófer. Cuando llevaban unos dos minutos de viaje, cerca de la estación del Norte, un camión que iba a regular velocidad adelantó al auto de referencia cuyo chófer aceleró la marcha, dejando poco después bastante atrás al segundo de los vehículos.

Al llegar a un viraje que hay en la carretera, el automóvil hubo de detenerse porque cruzado en mitad del camino aparecía un carro cargado de sacos. Seguidamente un individuo que, al parecer, llevaba el rostro tiznado, con perfecto acento castellano, mientras empuñando una pistola, obligaba a los ocupantes del auto a poner las manos en alto, a que le entregaran cuanto dinero y objeto de valor llevaran encima.

Uno de los ocupantes del automóvil le dio su cartera de negocios y otro una carterita que contenía 230 pesos argentinos en billetes. El ladrón, y otro compañero suyo que aparecía en los primeros momentos de perpetrar el atraco oculto detrás del carro, exigieron a las señoras que entregaran sus alhajas, no consiguiéndolo porque una de ellas pudo desprenderse de unas sortijas ocultándolas en el asiento del auto.

Uno de los atracadores se empeñó en que le fuera entregada una pulsera que llevaba la señora que pudo ocultar sus sortijas, pero como no era posible abrir el broche, indudablemente por la nerviosidad de que eran víctimas los atracados, los ladrones dieron por terminada su operación, dirigiéndose al camión que en aquellos momentos se había detenido a unos cincuenta metros del lugar donde se hallaba el carro atravesado en la carretera.

Poco después, era detenido otro automóvil particular, lo que hace suponer que los atracados fueron tres.

Los ocupantes del primer automóvil atracado avisaron, cerca de Sabadell, al chófer de un camión que emprendía viaje hacia Tarrasa, explicándole cuanto había ocurrido.